WFP colabora con el Gobierno de Somalia y sus socios para preparar a las comunidades ante las lluvias intensificadas por El Niño en un país que se enfrenta a la inseguridad alimentaria, los conflictos, los recortes presupuestarios y las crisis climáticas.
Los conflictos, los choques climáticos, la desnutrición y la falta de financiación están agravando el hambre en todo el mundo. A continuación, se presentan cinco datos que marcan el debate en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En Huehuetenango, las ferias de nutrición están ayudando a las familias a fortalecer sus conocimientos sobre alimentación saludable, higiene y cuidado infantil. Estos espacios comunitarios conectan huertos familiares, consejería nutricional y aprendizaje práctico para promover mejores hábitos alimentarios y contribuir al bienestar de niñas, niños y sus comunidades.
Estas naves humanitarias de última generación están transformando las operaciones de emergencia del Programa Mundial de Alimentos, permitiendo el envío de alimentos y otra ayuda esencial a comunidades aisladas.
Desde Sudán del Sur hasta Guatemala, descubre cómo los proyectos preventivos del Programa Mundial de Alimentos (WFP) garantizan que las personas vulnerables puedan prepararse mejor y responder a las crisis climáticas.
WFP está proporcionando asistencia logística y raciones alimentarias iniciales a las comunidades afectadas, y está preparado para ampliar su ayuda según sea necesario.
WFP y otras organizaciones humanitarias advierten de que los refugiados y solicitantes de asilo en Sudán del Sur, muchos de los cuales huyen del conflicto en el vecino Sudán, se enfrentan a una grave situación de hambre, ya que la disminución de las aportaciones pone en peligro un salvavidas vital en materia de alimentación y nutrición y amenaza los avances en el camino hacia la autosuficiencia.
Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, Sarco Contreras y Blanca Narváez, compañeros de WFP en Venezuela, nos cuentan cómo están ayudando a las personas afectadas por el terremoto con alimentos y empatía, al tiempo que hacen frente a sus propias pérdidas.
En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, Annette Castillo comparte cómo una pasantía se convirtió en más de 16 años de trabajo en emergencias, análisis de seguridad alimentaria y escucha a comunidades en crisis.
La catástrofe agrava los problemas ya existentes derivados del conflicto, los desplazamientos y la inseguridad alimentaria, y WFP está preparado para ampliar la ayuda allí donde las necesidades sean mayores.
Gracias a boletines climáticos, capacitaciones y nuevas estaciones meteorológicas, agricultores de Ecuador como Rosa Pilacuán pueden anticipar los cambios del clima, proteger sus cultivos y fortalecer sus medios de vida frente al cambio climático.
Miles de personas han perdido sus hogares y a sus seres queridos a causa de los devastadores terremotos que han azotado Venezuela. WFP está ampliando la asistencia alimentaria para ayudar a las familias a sobrevivir y recuperarse.
En el Corredor Seco de Guatemala, la variabilidad climática agravada por El Niño está reduciendo las cosechas y el acceso a alimentos. Ante la escasez, son las mujeres quienes asumen la mayor carga, priorizando la alimentación de sus familias incluso a costa propia. Con apoyo de WFP, iniciativas como los bancos de granos están ayudando a comunidades a mejorar el acceso a alimentos y fortalecer su resiliencia frente a la sequía.
A medida que el brote de ébola se extiende por el este de la República Democrática del Congo, WFP está proporcionando asistencia alimentaria, apoyo de nutrición y servicios logísticos para ayudar a las familias vulnerables y respaldar las medidas de contención.
La innovación es la base de la labor del Programa Mundial de Alimentos en la lucha contra el hambre. A continuación, analizamos cinco innovaciones que están marcando una diferencia real sobre el terreno.
El papa León XIV instó a tomar medidas contra el hambre, calificó la alimentación como un derecho humano fundamental y advirtió de que los conflictos están provocando inseguridad alimentaria en todo el mundo, durante una visita a la sede de WFP en Roma.
El Niño es un potente fenómeno climático que influye en el clima mundial. A continuación explicamos cómo contribuye al hambre y cómo responde WFP para proteger a las comunidades vulnerables.
En Alta Verapaz, Guatemala, Matilde y su grupo perdieron sus siembras tras una sequía intensa. Pero no se quedaron de brazos cruzados. Gracias al seguro climático y a la formación que habían recibido, se reorganizaron, invirtieron en la crianza de cerdos y mantuvieron su actividad productiva. Su historia muestra que, cuando el clima deja de ser predecible, tener cómo responder puede marcar la diferencia entre empezar de nuevo o seguir adelante.
Haití se enfrenta a una de las crisis de hambre más graves del mundo, con millones de personas que no tienen acceso a alimentos suficientes. En este artículo, la directora nacional saliente del Programa Mundial de Alimentos, Wanja Kaaria, comparte sus impresiones desde primera línea sobre la inseguridad alimentaria en el país, los retos a los que se enfrentan las operaciones humanitarias y lo que le da esperanza en medio de la escalada de violencia y los desplazamientos.
La historia de Dalinda Carranza muestra cómo la preparación temprana, el apoyo comunitario y la asistencia anticipada ayudaron a familias vulnerables en Ecuador a resistir y adaptarse a inundaciones cada vez más severas.
Tras el huracán Melissa en Jamaica, miles de familias quedaron sin alimentos. Gracias a la preparación previa, WFP entregó rápidamente kits de comida pese a las difíciles condiciones, brindando alivio inmediato, dignidad y esperanza a quienes lo habían perdido todo.
En su nuevo cargo como director ejecutivo en funciones de WFP, Carl Skau ofrece su visión sobre la crisis mundial del hambre, en la que los conflictos, el aumento de los precios y los recortes presupuestarios están agravando la inseguridad alimentaria, mientras que la ayuda humanitaria lucha por seguir el ritmo.
En el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, familias como la de Chol se ven atrapadas por el conflicto, el desplazamiento y el aumento del hambre, mientras la violencia destruye sus medios de subsistencia y deja a las comunidades luchando por sobrevivir sin alimentos ni ayuda. En todo el país, más de la mitad de la población se enfrenta a niveles de crisis alimentaria.
Los dos principales responsables de la respuesta al ébola de WFP en el este de la República Democrática del Congo, Sib Ollo y Olivier Nkakudulu, describen cómo estamos movilizando a personal sanitario, suministros médicos y asistencia alimentaria para apoyar la lucha contra el mortífero virus de Bundibugyo y la creciente inseguridad alimentaria, aprovechando las lecciones aprendidas de brotes anteriores de ébola.