Más de 300 mil personas fueron afectadas por la Tormenta Tropical Sara en Honduras, la última tormenta de la temporada de huracanes de 2024. Las familias más vulnerables recibieron asistencia cuando más la necesitaban, gracias a instituciones gubernamentales, el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) y sus socios implementadores.
En Honduras, un grupo de mujeres convierte el reciclaje de metales y plásticos en una fuente de ingresos para recuperarse de las secuelas de los huracanes Eta e Iota
Pedro Paz dejó su hogar y emprendió el difícil viaje hacia el norte en tres ocasiones, empujado por la pobreza y la falta de oportunidades. Tras su tercera deportación, se unió a un proyecto de cría de tilapias que ha transformado su vida.
Una nueva panadería está brindando pan fresco, empleo e ingresos para las mujeres en una comunidad indígena como parte de un proyecto de resiliencia a la crisis climática
Dos huracanes destruyeron los medios de vida de los pescadores garífunas, pero sus esposas se organizaron para suplir la pérdida de dinero (pisto, en Honduras) horneando y vendiendo su tradicional pan de coco
Con la pandemia, Marlene y su marido perdieron sus trabajos y medios de vida para mantener a sus cuatro hijos. Los huracanes empeoraron una situación ya difícil.