Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos para América Latina y el Caribe, reflexiona sobre sus visitas a comunidades que se enfrentan a malas cosechas, a una creciente inseguridad alimentaria y a un futuro incierto en Guatemala, Honduras y Nicaragua.
A medida que se intensifica el fenómeno de El Niño de 2026-27, Richard Choularton, experto en clima de WFP, explica por qué millones de personas podrían verse afectadas por el hambre y la inseguridad alimentaria, qué regiones corren mayor riesgo de sufrir sequías, inundaciones y tormentas, y por qué es fundamental actuar con antelación.
Desde Sudán del Sur hasta Guatemala, descubre cómo los proyectos preventivos del Programa Mundial de Alimentos (WFP) garantizan que las personas vulnerables puedan prepararse mejor y responder a las crisis climáticas.
WFP está proporcionando asistencia logística y raciones alimentarias iniciales a las comunidades afectadas, y está preparado para ampliar su ayuda según sea necesario.
En el recinto Quevedo (Ecuador), una comunidad liderada por Doña Victoria usa alertas tempranas y monitoreo del agua para anticiparse a inundaciones y proteger sus vidas.
“El Banco de Granos fortalece porque ya tenemos un grupo organizado que promueve la economía familiar”, dice con voz firme Marta Ávalos, presidenta del grupo de ahorro de Lela Chacón, en Camotán, Chiquimula. Marta no solo habla de números: habla de organización, de fuerza y de esperanza.
Más de 300 mil personas fueron afectadas por la Tormenta Tropical Sara en Honduras, la última tormenta de la temporada de huracanes de 2024. Las familias más vulnerables recibieron asistencia cuando más la necesitaban, gracias a instituciones gubernamentales, el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) y sus socios implementadores.
Comunidades en 11 municipios desarrollan un plan de respuesta ante una posible erupción en el complejo volcánico San Cristóbal con el apoyo de las autoridades y del Programa Mundial de Alimentos
Los huracanes y tormentas tropicales ocurridas en septiembre y octubre nos recordaron sobre la necesidad de proteger a la población más vulnerable de los impactos de estos fenómenos
En el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (17 de junio) damos en vistazo a los urus, cuyas comunidades luchan por superar los efectos de la crisis climática