En el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, familias como la de Chol se ven atrapadas por el conflicto, el desplazamiento y el aumento del hambre, mientras la violencia destruye sus medios de subsistencia y deja a las comunidades luchando por sobrevivir sin alimentos ni ayuda. En todo el país, más de la mitad de la población se enfrenta a niveles de crisis alimentaria.
WFP está proporcionando asistencia alimentaria y de nutrición esencial a cientos de miles de personas en Akobo Este, mientras que la inseguridad, los daños en las infraestructuras y el inicio de la temporada de lluvias dificultan las operaciones.
Ante la convergencia de conflictos, inundaciones, desplazamientos y crisis económicas, millones de personas en todo Sudán del Sur se enfrentan a niveles de hambre que alcanzan el umbral de emergencia. El Programa Mundial de Alimentos se apresura a hacer llegar asistencia alimentaria y de nutrición a zonas de difícil acceso, pero las limitaciones de acceso y financiación amenazan con dejar a las familias sin apoyo.
Un informe de la ONU alerta sobre 13 emergencias, incluidas cinco (Gaza, Sudán, Sudán del Sur, Malí y Haití) donde la gente enfrenta la amenaza inmediata de morir de hambre.
En medio del aumento de las necesidades de financiación y los desplazamientos, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) se propone llegar a millones de personas afectadas por el conflicto con comidas preparadas, apoyo nutricional y dinero en efectivo.