Cómo trabaja WFP a través de las fronteras para proteger y mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades de la región conocida como "el pulmón de la tierra".
Dalvis Ramos, líder indígena, comparte cómo las tradiciones ancestrales guían la resiliencia climática y la colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en la Amazonía.
Historia de Cipriana Hernández y el vivero comunitario de Chex Abajo, Guatemala, una comunidad siembra esperanza a través de un vivero que impulsa seguridad alimentaria, liderazgo femenino y resiliencia.
Más de 300 mil personas fueron afectadas por la Tormenta Tropical Sara en Honduras, la última tormenta de la temporada de huracanes de 2024. Las familias más vulnerables recibieron asistencia cuando más la necesitaban, gracias a instituciones gubernamentales, el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) y sus socios implementadores.
Comunidades afrodescendientes e indígenas awá se consideran parte integral del ecosistema de los manglares en la frontera. Con apoyo del Fondo de Adaptación y WFP protegen su hogar y medios de vida.
Una nueva panadería está brindando pan fresco, empleo e ingresos para las mujeres en una comunidad indígena como parte de un proyecto de resiliencia a la crisis climática
Un proyecto en el Corredor Seco busca que pequeños productores y productoras mejoren sus medios de vida para así hacerse resilientes al impacto de las repetidas crisis climática y los vaivenes de la economía
Presentamos estas historias que recogen parte del trabajo que llevaron a cabo tanto personas como comunidades con el Programa Mundial de Alimentos durante este año
En noviembre de 2020, los "huracanes gemelos" Eta e Iota azotaron con ferocidad a Nicaragua. Dos años más tarde, el huracán categoría 1 Julia causó estragos en la agricultura familiar.
Los huracanes y tormentas tropicales ocurridas en septiembre y octubre nos recordaron sobre la necesidad de proteger a la población más vulnerable de los impactos de estos fenómenos
Mientras que la pobreza y los extremos climáticos desplazan a las personas de sus hogares, los proyectos de WFP ofrecen una alternativa a la migración.
En el altiplano boliviano, a 3.800 metros de altura, la crisis climática amenaza la supervivencia de los urus, una comunidad indígena, pero hay esperanza