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La isla más grande del Caribe, Cuba, ocupa el puesto 97 entre 193 países en el Informe de Desarrollo Humano 2025. Sin embargo, existen crecientes dificultades para la seguridad alimentaria y la nutrición de muchas familias cubanas.

El país ha experimentado una contracción del 15 % del PIB en los últimos seis años y enfrenta desafíos derivados de una prolongada recesión económica, caracterizada por una inflación persistente, la disminución de los recursos fiscales y la escasez de combustible.

Además, el acceso limitado a divisas ha reducido significativamente la disponibilidad de productos alimenticios tanto nacionales como importados. Aunque la canasta básica mensual del gobierno proporciona productos esenciales a la población, depende casi en su totalidad de importaciones, y el gobierno ha reportado escasez y retrasos en su distribución.

Cuba está experimentando actualmente importantes desafíos en su suministro de energía, lo que afecta múltiples aspectos de la vida cotidiana. Algunos servicios de salud han sido interrumpidos, los horarios escolares han tenido que ajustarse y existen dificultades intermitentes en los servicios de agua y saneamiento. Estas condiciones también crean problemas para la conservación de medicamentos y ciertos productos alimenticios.

Paralelamente, las limitaciones en la disponibilidad de combustible están afectando el transporte y la distribución de bienes esenciales en todo el país. Como resultado, las cadenas de suministro enfrentan una mayor presión, lo que puede afectar especialmente a las poblaciones en situaciones más vulnerables, influyendo en su acceso a alimentos y servicios básicos.

Cuba es uno de los países del Caribe más expuestos a huracanes, sequías y lluvias fuera de temporada. Además, la baja productividad agrícola y las altas pérdidas postcosecha siguen siendo desafíos clave.

Las operaciones del Programa Mundial de Alimentos incluyen el fortalecimiento de la resiliencia de los sistemas alimentarios y de las cadenas de valor agrícolas locales. Se conecta a los productores con programas de protección social para asegurar el suministro de alimentos nutritivos producidos localmente. Asimismo, se apoya la preparación y respuesta ante emergencias, así como acciones para prevenir la malnutrición.

Qué hace el Programa Mundial de Alimentos en Cuba

Sistemas alimentarios locales resistentes y sostenibles

WFP prioriza el apoyo a las cadenas de valor agrícolas (desde la producción de semillas y campos hasta el consumo final) para cultivos nutritivos. Aumentamos la productividad y los ingresos de los agricultores y reducimos las pérdidas posteriores a las cosechas, a fin de garantizar un suministro de alimentos estable y diverso para las redes de protección social, con un enfoque centrado en la nutrición. Proporcionamos formación, asistencia técnica y equipamiento a los pequeños agricultores y a otros actores de los sistemas alimentarios, centrándonos en reducir la vulnerabilidad de la producción de alimentos a los fenómenos extremos y al cambio climático. Esto ayuda a aumentar el rendimiento de los cultivos y a mejorar su calidad.

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