Jorge Luis nos habla sobre el impacto del huracán Melissa para agricultores y ganaderos en Santiago de Cuba y cómo el Programa Mundial de Alimentos apoya su recuperación.
En esta segunda parte de nuestra serie sobre la diferencia que podría suponer una financiación adecuada para la labor de WFP destinada a invertir la tendencia del hambre y consolidar la estabilidad, los Directores de WFP en Haití y Somalia describen cómo las inversiones anteriores marcaron una diferencia decisiva y cómo la dotación adecuada de recursos es también rentable.
Cuando la financiación fluye, el hambre retrocede: Los dirigentes del Programa Mundial de Alimentos revelan cómo más recursos podrían transformar las crisis en recuperación y estabilidad duradera.
“El Banco de Granos fortalece porque ya tenemos un grupo organizado que promueve la economía familiar”, dice con voz firme Marta Ávalos, presidenta del grupo de ahorro de Lela Chacón, en Camotán, Chiquimula. Marta no solo habla de números: habla de organización, de fuerza y de esperanza.
El huracán Melissa destruyó el hogar y la cosecha de Orquídeo en la provincia de Santiago de Cuba, pero la asistencia alimentaria del Programa Mundial de Alimentos y del gobierno cubano le da esperanza para reconstruir su vida.
Cómo trabaja WFP a través de las fronteras para proteger y mejorar la seguridad alimentaria de las comunidades de la región conocida como "el pulmón de la tierra".
Dalvis Ramos, líder indígena, comparte cómo las tradiciones ancestrales guían la resiliencia climática y la colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en la Amazonía.
El Programa Mundial de Alimentos trabaja con sus socios para coordinar la logística, el dinero en efectivo y los suministros de emergencia en Jamaica, Cuba, Haití y la República Dominicana.
En las alturas de los Cuchumatanes, comunidades rurales enfrentan pobreza, desnutrición y falta de servicios básicos. El Programa Mundial de Alimentos (WFP), junto al MSPAS, implementa brigadas de nutrición que brindan controles prenatales, suplementos y educación alimentaria, salvando vidas y fortaleciendo la resiliencia local. Historias como la de una joven madre en La Botija reflejan la lucha diaria por la supervivencia y el impacto de proyectos como Q’anil en la mejora de medios de vida y nutrición en Guatemala.
Una iniciativa piloto en Lima permite que personas con tuberculosis elijan qué alimentos comprar mediante tarjetas electrónicas. Esta nueva forma de apoyo nutricional mejora su recuperación al ofrecer autonomía, alimentos variados y frescos y orientación personalizada.
En demasiados lugares de América Latina y el Caribe hay niños y niñas que llegan a clase sin haber comido. En contextos marcados por la desigualdad, la crisis o el aislamiento, una comida diaria en la escuela no solo combate la inseguridad alimentaria, sino que puede ser el primer paso hacia una vida más digna.
Beryl fue el primer huracán de categoría 5 que azotó la región. Ahora, con un nuevo centro logístico en Barbados, WFP y sus socios están preposicionando suministros humanitarios para responder cada vez más rápido.
Un informe de la ONU alerta sobre 13 emergencias, incluidas cinco (Gaza, Sudán, Sudán del Sur, Malí y Haití) donde la gente enfrenta la amenaza inmediata de morir de hambre.