En su nuevo cargo como director ejecutivo en funciones de WFP, Carl Skau ofrece su visión sobre la crisis mundial del hambre, en la que los conflictos, el aumento de los precios y los recortes presupuestarios están agravando la inseguridad alimentaria, mientras que la ayuda humanitaria lucha por seguir el ritmo.
Dado que las repercusiones del conflicto están provocando un aumento de los precios en algunas zonas de Asia y África, el Programa Mundial de Alimentos afirma que es fundamental mantener abiertas las cadenas de suministro humanitarias para evitar que millones de personas más se vean abocadas a la inseguridad alimentaria.
Hace cuatro años, la movilización de donantes y una ampliación masiva de la ayuda humanitaria por parte del WFP y sus socios evitaron la hambruna en Somalia. Ahora, mientras las necesidades se disparan, los fondos se agotan y la sequía azota a este país del Cuerno de África, se ha iniciado una carrera contrarreloj para evitar otra catástrofe alimentaria.
En esta segunda parte de nuestra serie sobre la diferencia que podría suponer una financiación adecuada para la labor de WFP destinada a invertir la tendencia del hambre y consolidar la estabilidad, los Directores de WFP en Haití y Somalia describen cómo las inversiones anteriores marcaron una diferencia decisiva y cómo la dotación adecuada de recursos es también rentable.
Cuando la financiación fluye, el hambre retrocede: Los dirigentes del Programa Mundial de Alimentos revelan cómo más recursos podrían transformar las crisis en recuperación y estabilidad duradera.