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Guatemala: María Dolores, cultiva más que alimentos, cultiva liderazgo y derechos

Conoce la historia de María Dolores Gutiérrez productora de café en el Corredor Seco de Guatemala: el poder de la educación y el derecho a la participación para cambiar el futuro de las mujeres rurales.
, María Josefina Tamayo
María Dolores en su parcela con una coa.
 María Dolores Gutiérrez se prepara para la jornada de campo. © WFP / Nelson Pacheco 

En el Corredor Seco de Guatemala, los veranos son intensos y el agua escasea. La falta de lluvia afecta los cultivos y, con ellos, el sustento de miles de personas que integran las familias. En este contexto vive María Dolores, una agricultora que produce a pequeña escala, que ha aprendido a cuidar mejor su huerto y a ampliar sus oportunidades y las de otras mujeres. “A veces no alcanza ni para tomar agüita”, comenta. Aun así, no se rinde. Riega la tierra con su ‘guacalito’, un pequeño recipiente para cargar agua, para que nunca falten las verduras frescas en el huerto familiar y las gallinas de su patio no pasen sed, de forma que siempre tengan un plato para comer, y esforzándose para que sus “hijas” puedan mantenerse en la escuela. 

En las zonas rurales, las mujeres se enfrentan a que las normas sociales de trato desigual y discriminación limiten sus oportunidades en aspectos tan esenciales como el acceso a la educación o la obtención de ingresos propios.   En el hogar de María Dolores, se rompió este patrón. Mientras ella riega, sus hijas —ya graduadas de la escuela— trabajan a su lado. Ellas rompieron el patrón de falta de educación que limita a tantas niñas en el campo, y se encuentran organizándose para mejorar su producción, vender, ahorrar junto con otras mujeres de la comunidad, contar con ingresos propios y ampliar su participación y decisión en la comunidad y el hogar.

Con el apoyo de WFP, María Dolores y sus hijas, aprendieron a proyectar sus finanzas en un cuaderno: qué sembrar, cuánto ahorrar, a quién vender. María Dolores ahora sueña con crecer y expandirse, con probar cultivos de papa y brócoli para mejorar sus ingresos y sus capacidades de comercialización. 

“Vienen ya las verduras… mis hijas e hijos me dicen: ‘mamá, hoy sí vamos a tener verduritas’”.

María Dolores, para diversificar sus medios de vida participa en el proyecto “Comunidades Cafetaleras Resilientes” del WFP. Ella es socia de un GACEM, es decir un grupo de ahorro y crédito para el empoderamiento de mujeres, donde junto con otras mujeres de su comunicad impulsa un emprendimiento grupal que facilita la venta de sus productos y amplia sus ingresos. Otra de las acciones que han transformado su vida y la de su familia, ha sido su participación en el proceso de formación de consejeras comunitarias, algo especialmente valioso en un área donde muchas mujeres —como ella— no tuvieron acceso a educación formal. Entre las actividades de consejería aprendió sobre nutrición y dietas saludables a través de mensajes prácticos sobre alimentación y nutrición que luego comparte con otras mujeres y en su hogar. Ahora sabe cómo aprovechar mejor lo que produce en su patio y huerto –verduras, hortalizas, hierbas locales, gallinas, entre otras cosas- para preparar comidas más balanceadas y nutritivas. Participar en su GACEM y ser consejera, la ha convertido en un puente entre los conocimientos y su comunidad, ayudando a otras mujeres a tomar mejores decisiones sobre su alimentación y el bienestar de ellas y sus hogares desde sus propias producciones. 

8 de marzo: “Derechos, Justicia, Acción”

Este 8 de marzo de 2026, bajo el lema “Derechos. Justicia. Acción.”, la historia de María Dolores nos recuerda que la conmemoración de esta fecha, abre el espacio para  impulsar el ejercicio de los derechos de las mujeres a través de trasformar las barreras que impiden que las mujeres rurales vivan de manera digna de forma cotidiana y ejerzan sus derechos en la práctica diaria, WFP acompaña a las mujeres en sus comunidades fortaleciendo a un total de 620 mujeres y sus familias, en áreas para el mejoramiento productivo, consejería nutricional, mejora de los entornos comunitarios y participación. Conectando a mujeres como María Dolores con espacios organizativo y de consejería que favorezcan la sostenibilidad de la seguridad alimentaria y nutrición.

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