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Afganistán se ve azotado por tres crisis que convergen: la escalada de las hostilidades a lo largo de la frontera entre Pakistán y Afganistán, que está provocando desplazamientos; las repercusiones de la crisis de Oriente Medio; y una emergencia sin precedentes de hambre y desnutrición.

Un peligroso aumento del hambre está dejando a millones de personas atrapadas entre una crisis cada vez más grave y una esperanza que se desvanece. Se prevé que un tercio de la población —17,4 millones de personas— se enfrente a una inseguridad alimentaria aguda, incluidos 4,7 millones que se encuentran en niveles de emergencia de hambre.

Se prevé que la malnutrición entre mujeres y niños alcance casi los 4,9 millones en 2026 —un nuevo récord— a medida que el acceso al tratamiento se vuelve cada vez más limitado. Debido a la reducción de la financiación, WFP solo puede proporcionar asistencia alimentaria a una fracción de quienes la necesitan, llegando a apenas uno de cada cuatro niños que requieren tratamiento contra la malnutrición y a una de cada tres mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.

La crisis está impulsada por una combinación de sequía persistente, dificultades económicas, retornos forzados, terremotos y la reducción de la asistencia.

La sequía de 2025 —una de las peores de la última década— ha afectado a más de la mitad del país, provocando pérdidas generalizadas de cosechas. Los terremotos en el este y el norte han agravado las necesidades humanitarias, dejando a las familias sin hogar ni medios de subsistencia.

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) carece de una respuesta invernal adecuada por primera vez en décadas. Anteriormente, esta respuesta era un salvavidas para millones de familias afganas.

Con financiación inmediata, WFP puede poner en marcha una respuesta invernal a gran escala, llegando a las comunidades que dependen totalmente de la ayuda alimentaria y garantizando que las familias no se acuesten con hambre ni se vean sumidas en una crisis aún mayor.

WFP necesita urgentemente 313 millones de dólares estadounidenses para proporcionar ayuda alimentaria vital a millones de personas entre las más vulnerables de Afganistán.

Qué está haciendo el Programa Mundial de Alimentos para responder a la emergencia en Afganistán

Asistencia alimentaria y de nutrición

Debido a una disminución masiva de la financiación, WFP se ha visto obligado a dar prioridad a la asistencia alimentaria solo a una parte de los más vulnerables. Con los recursos actuales, WFP solo puede llegar a 2 millones de personas al mes, lo que dista mucho de cubrir a todas las personas que se encuentran en situación de emergencia por hambre. Esto supone una disminución con respecto a los 6 millones de afganos a los que WFP prestó apoyo el invierno pasado.

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