Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos para América Latina y el Caribe, reflexiona sobre sus visitas a comunidades que se enfrentan a malas cosechas, a una creciente inseguridad alimentaria y a un futuro incierto en Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Estas naves humanitarias de última generación están transformando las operaciones de emergencia del Programa Mundial de Alimentos, permitiendo el envío de alimentos y otra ayuda esencial a comunidades aisladas.
Los conflictos, los choques climáticos, la desnutrición y la falta de financiación están agravando el hambre en todo el mundo. A continuación, se presentan cinco datos que marcan el debate en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En Huehuetenango, las ferias de nutrición están ayudando a las familias a fortalecer sus conocimientos sobre alimentación saludable, higiene y cuidado infantil. Estos espacios comunitarios conectan huertos familiares, consejería nutricional y aprendizaje práctico para promover mejores hábitos alimentarios y contribuir al bienestar de niñas, niños y sus comunidades.
Desde Sudán del Sur hasta Guatemala, descubre cómo los proyectos preventivos del Programa Mundial de Alimentos (WFP) garantizan que las personas vulnerables puedan prepararse mejor y responder a las crisis climáticas.
En el Corredor Seco de Guatemala, la variabilidad climática agravada por El Niño está reduciendo las cosechas y el acceso a alimentos. Ante la escasez, son las mujeres quienes asumen la mayor carga, priorizando la alimentación de sus familias incluso a costa propia. Con apoyo de WFP, iniciativas como los bancos de granos están ayudando a comunidades a mejorar el acceso a alimentos y fortalecer su resiliencia frente a la sequía.
En Alta Verapaz, Guatemala, Matilde y su grupo perdieron sus siembras tras una sequía intensa. Pero no se quedaron de brazos cruzados. Gracias al seguro climático y a la formación que habían recibido, se reorganizaron, invirtieron en la crianza de cerdos y mantuvieron su actividad productiva. Su historia muestra que, cuando el clima deja de ser predecible, tener cómo responder puede marcar la diferencia entre empezar de nuevo o seguir adelante.
Conoce la historia de María Dolores Gutiérrez productora de café en el Corredor Seco de Guatemala: el poder de la educación y el derecho a la participación para cambiar el futuro de las mujeres rurales.
Mujeres rurales en Guatemala utilizan tecnología de drones para proteger sus cultivos y fortalecer la seguridad alimentaria. “Pilotas Resilientes” demuestra cómo la innovación y el conocimiento ancestral impulsan el liderazgo femenino en la ciencia.
“El Banco de Granos fortalece porque ya tenemos un grupo organizado que promueve la economía familiar”, dice con voz firme Marta Ávalos, presidenta del grupo de ahorro de Lela Chacón, en Camotán, Chiquimula. Marta no solo habla de números: habla de organización, de fuerza y de esperanza.
En las alturas de los Cuchumatanes, comunidades rurales enfrentan pobreza, desnutrición y falta de servicios básicos. El Programa Mundial de Alimentos (WFP), junto al MSPAS, implementa brigadas de nutrición que brindan controles prenatales, suplementos y educación alimentaria, salvando vidas y fortaleciendo la resiliencia local. Historias como la de una joven madre en La Botija reflejan la lucha diaria por la supervivencia y el impacto de proyectos como Q’anil en la mejora de medios de vida y nutrición en Guatemala.
Historia de Cipriana Hernández y el vivero comunitario de Chex Abajo, Guatemala, una comunidad siembra esperanza a través de un vivero que impulsa seguridad alimentaria, liderazgo femenino y resiliencia.
En el Corredor Seco de Guatemala, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) impulsa la resiliencia comunitaria frente al cambio climático mediante sistemas de riego eficientes que han transformado la producción agrícola. Gracias al apoyo técnico y la colaboración con actores locales, más de 300 personas hoy cultivan alimentos de forma sostenible, fortaleciendo su seguridad alimentaria y autonomía económica. Esta experiencia demuestra que, con acompañamiento y tecnología adecuada, incluso los territorios más áridos pueden florecer y avanzar hacia el Hambre Cero.
En Guatemala, un grupo de mujeres está marcando la diferencia en la lucha contra la inseguridad alimentaria. Con una mochila al hombro y unos zapatos resistentes, estas consejeras comunitarias nutricionales recorren zonas rurales remotas para compartir conocimientos que transforman vidas.
Las mujeres de una comunidad guatemalteca pasaban extenuantes horas de trabajo para conseguir agua, pero un aljibe comunitario ha mejorado su situación
Mientras que la pobreza y los extremos climáticos desplazan a las personas de sus hogares, los proyectos de WFP ofrecen una alternativa a la migración.
En el Día Internacional de la Mujer Rural, echamos un vistazo a los proyectos de WFP en la región que impulsan la autonomía y liderazgo de las mujeres indígenas