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Somalia enfrenta una de las crisis de hambre más complejas de los últimos años, ya que los conflictos, los desplazamientos, los recortes de financiación y los impactos climáticos convergen con efectos devastadores. Los altos precios vinculados a la crisis en Oriente Medio también están agravando la emergencia.

Casi un tercio de la población de Somalia, es decir, 5,4 millones de personas, enfrenta hambre aguda o niveles peores, incluidas 1,5 millones de personas en niveles de emergencia de hambre.

Las familias ya debilitadas por la sequía se enfrentan ahora a la amenaza de inundaciones relacionadas con El Niño, mientras que la inseguridad continúa afectando los medios de vida, los mercados, el acceso a servicios y la prestación de asistencia humanitaria.

Existe riesgo de hambruna en el distrito de Baidoa, que afectaría a 26.000 personas desplazadas internas bajo un escenario de peor caso entre octubre y diciembre de 2026. Asimismo, se prevé que la desnutrición aguda alcance niveles extremadamente críticos entre las personas desplazadas en la ciudad de Beledweyne.

De hecho, Somalia sigue siendo una de las peores crisis de malnutrición del mundo, con casi 2 millones de niños y niñas que se espera sufran desnutrición aguda y más de 430.000 que enfrentan desnutrición aguda severa sin tratamiento urgente.

El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) sigue siendo la columna vertebral de la respuesta humanitaria en Somalia, proporcionando la mayor parte de la asistencia alimentaria y brindando el apoyo logístico, nutricional, en efectivo y a socios humanitarios necesario para llegar a algunas de las comunidades más aisladas del país.

Sin embargo, nuestro alcance está ahora muy por debajo de las necesidades existentes: 1,1 millones de niños y madres ya no reciben asistencia nutricional tras el cierre de más de 230 centros de nutrición, y el 90 por ciento de los niños con desnutrición aguda moderada dejará de recibir apoyo a partir de octubre.

Aún existe una oportunidad para evitar una catástrofe. WFP ya contribuyó a evitar una hambruna en Somalia en el pasado y está preparado para ampliar nuevamente su respuesta.

WFP necesita urgentemente US$162 millones para mantener la asistencia vital destinada a las personas más vulnerables hasta marzo de 2027 y evitar un mayor deterioro de la crisis.

Qué está haciendo el Programa Mundial de Alimentos para responder a la emergencia en Somalia

Respuesta ante crisis

A pesar de los enormes retos, WFP sigue siendo el pilar de la respuesta humanitaria en materia de seguridad alimentaria en Somalia. WFP proporcionó transferencias de base monetaria de emergencia a más de 380 000 personas al inicio del agravamiento de la sequía en 2026, a través de sistemas dirigidos por el Gobierno. Esto permitió a la población comprar alimentos en los mercados locales, satisfaciendo así necesidades urgentes y reforzando la capacidad nacional de protección social. En 2025, WFP llegó a más de 600.000 niños menores de 5 años y a mujeres y niñas embarazadas y en período de lactancia con servicios de nutrición esenciales. Las tasas de recuperación en el tratamiento de la desnutrición superaron el 95 por ciento.

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