El papa León XIV instó a tomar medidas contra el hambre, calificó la alimentación como un derecho humano fundamental y advirtió de que los conflictos están provocando inseguridad alimentaria en todo el mundo, durante una visita a la sede de WFP en Roma.
Haití se enfrenta a una de las crisis de hambre más graves del mundo, con millones de personas que no tienen acceso a alimentos suficientes. En este artículo, la directora nacional saliente del Programa Mundial de Alimentos, Wanja Kaaria, comparte sus impresiones desde primera línea sobre la inseguridad alimentaria en el país, los retos a los que se enfrentan las operaciones humanitarias y lo que le da esperanza en medio de la escalada de violencia y los desplazamientos.
En su nuevo cargo como director ejecutivo en funciones de WFP, Carl Skau ofrece su visión sobre la crisis mundial del hambre, en la que los conflictos, el aumento de los precios y los recortes presupuestarios están agravando la inseguridad alimentaria, mientras que la ayuda humanitaria lucha por seguir el ritmo.
En el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, familias como la de Chol se ven atrapadas por el conflicto, el desplazamiento y el aumento del hambre, mientras la violencia destruye sus medios de subsistencia y deja a las comunidades luchando por sobrevivir sin alimentos ni ayuda. En todo el país, más de la mitad de la población se enfrenta a niveles de crisis alimentaria.
Los dos principales responsables de la respuesta al ébola de WFP en el este de la República Democrática del Congo, Sib Ollo y Olivier Nkakudulu, describen cómo estamos movilizando a personal sanitario, suministros médicos y asistencia alimentaria para apoyar la lucha contra el mortífero virus de Bundibugyo y la creciente inseguridad alimentaria, aprovechando las lecciones aprendidas de brotes anteriores de ébola.
WFP está proporcionando asistencia alimentaria y de nutrición esencial a cientos de miles de personas en Akobo Este, mientras que la inseguridad, los daños en las infraestructuras y el inicio de la temporada de lluvias dificultan las operaciones.
Ante la convergencia de conflictos, inundaciones, desplazamientos y crisis económicas, millones de personas en todo Sudán del Sur se enfrentan a niveles de hambre que alcanzan el umbral de emergencia. El Programa Mundial de Alimentos se apresura a hacer llegar asistencia alimentaria y de nutrición a zonas de difícil acceso, pero las limitaciones de acceso y financiación amenazan con dejar a las familias sin apoyo.
Dado que las repercusiones del conflicto están provocando un aumento de los precios en algunas zonas de Asia y África, el Programa Mundial de Alimentos afirma que es fundamental mantener abiertas las cadenas de suministro humanitarias para evitar que millones de personas más se vean abocadas a la inseguridad alimentaria.
Dado que el conflicto está alterando las rutas marítimas y las cadenas de suministro, el personal del Depósito de Respuesta Humanitaria de las Naciones Unidas está trabajando para garantizar nuevos corredores que permitan transportar alimentos y otros tipos de ayuda vital a las personas vulnerables.
Mientras la violencia se recrudece, los desplazamientos, el aumento de los precios y la interrupción de los sistemas alimentarios están empujando a las familias hacia el hambre, tanto en la región como mucho más allá. Este artículo explicativo ofrece una visión general de la crisis y sus devastadoras repercusiones.
Hace cuatro años, la movilización de donantes y una ampliación masiva de la ayuda humanitaria por parte del WFP y sus socios evitaron la hambruna en Somalia. Ahora, mientras las necesidades se disparan, los fondos se agotan y la sequía azota a este país del Cuerno de África, se ha iniciado una carrera contrarreloj para evitar otra catástrofe alimentaria.
Tras cuatro años de guerra, las familias que viven en la zona de combate de Ucrania se enfrentan a un peligro constante y a dificultades cada vez mayores. Sin ingresos y con las tiendas destruidas, muchas dependen de ayudas esenciales para sobrevivir día a día.
Cuando la financiación fluye, el hambre retrocede: Los dirigentes del Programa Mundial de Alimentos revelan cómo más recursos podrían transformar las crisis en recuperación y estabilidad duradera.
Un informe de la ONU alerta sobre 13 emergencias, incluidas cinco (Gaza, Sudán, Sudán del Sur, Malí y Haití) donde la gente enfrenta la amenaza inmediata de morir de hambre.
No he conocido a nadie que no haya sido desplazado al menos dos o tres veces porque hay actividad militar. Casi todos han perdido su hogar. En el sur, mucha gente vive en tiendas de campaña, y con la llegada del invierno, la lluvia y el viento las arrastran e inundan. La mayoría de los niños no tiene zapatos, relata el jefe de comunicaciones de la agencia alimentaria de la ONU, que se encuentra en la Franja de Gaza, donde ha visto escenas horribles que dan fe del sufrimiento inimaginable de los gazatíes.