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Guatemala: Liderazgo femenino en la Sierra de Los Chuchumatanes

Tres mujeres de tres generaciones distintas lideran un grupo de ahorro y crédito como parte de las actividades de resiliencia 
, Alejandra Samayoa
Silvestre Figueroa, Carolina Galicia y Bernabela Cifuentes son liderezas en sus comunidad en Guatemala.
Silvestre Figueroa, Carolina Galicia y Bernabela Cifuentes en su comunidad en Chiantla, Huehuetenango. Foto: WFP/AlejandraSamayoa

Son las 7:00 de la mañana y la temperatura alcanza los 10 °C en la Meseta de la Sierra de Los Cuchumatanes, que se levanta 3,837 msnm en Huehuetenango, Guatemala. Por los caminos rodeados de flores silvestres se distingue a un grupo de mujeres que caminan cubiertas con ponchos coloridos para protegerse del frío. 

Mujeres caminan hacia la comunidad Cumbre de la Botija, Guatemala, para una reunión del grupo de ahorro y crédito.
El grupo está integrado por 33 mujeres que han recibido capacitaciones sobre empoderamiento de las mujeres, nutrición sensible al género y temas financieros. Foto: WFP/Alejandra Samayoa

Todas se dirigen a la comunidad Cumbre de la Botija, ubicada en Chiantla, porque hoy se reúne el grupo de mujeres de ahorro y crédito. En este grupo se destacan las figuras de Bernabela Cifuentes, Silvestre Figueroa y Carolina García, líderes del grupo, quienes representan a tres generaciones de mujeres que ya están preparando el relevo generacional que continuará el trabajo que ellas comenzaron.

Bernabela Cifuentes, lideresa y presidenta del grupo de ahorro y crédito
Bernabela Cifuentes preside el grupo de ahorro y crédito del proyecto de resiliencia ejecutado por el WFP en su comunidad. Foto: WFP/ Alejandra Samayoa
Bernabela Cifuentes

Para esta lideresa guatemalteca, la organización y la educación han sido clave para lograr el desarrollo de las mujeres de su comunidad, cuyo grupo de ahorro y crédito forma parte del proyecto de resiliencia Mejorando la seguridad alimentaria y nutrición de las poblaciones más vulnerables de Huehuetenango.  

“La participación vale mucho, y si no estamos organizadas, no logramos nada”, explica Bernabela mientras camina entre los huertos cultivados por las mujeres.

El proyecto en que participa Bernabela ha sido ejecutado por el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) durante un año con el financiamiento de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA). A través del proyecto se trabaja con 500 familias, de 10 comunidades, en tres municipios de Huehuetenango. 

Silvestre Figueroa es la comadrona de la comunidad y secretaria del grupo de ahorro y crédito
Silvestre Figueroa es la comadrona de la comunidad y la secretaria del grupo de mujeres. Foto: WFP/ Alejandra Samayoa 
Silvestre Figueroa

Silvestre Figueroa es la comadrona de Cumbre de La Botija. Con satisfacción confiesa que a sus 76 años ha ayudado a nacer a unos 2.000 bebés en la comunidad. Ella es la secretaria del grupo de ahorro y crédito y ha acompañado a Bernabela durante sus años de liderazgo.

“Las mujeres nos ayudamos. Yo soy la secretaria de ella (Bernabela) desde que era más joven, tenemos años de trabajar juntas”, dijo Silvestre, quien leía y escribía los documentos de las reuniones ya que de las dos lideresas es la única que sabe leer y escribir.  

Pero Silvestre tiene problemas de visión, por lo que está enseñando a Carolina Galicia, de 20 años, a llevar las listas. “Le estoy enseñando a Carolina porque ella es más joven y está aprendiendo”, agrega Silvestre mientras presenta a Carolina, quien ha estado observando a las dos lideresas durante toda la entrevista.

Carolina Galicia es la lidereza más joven del grupo de ahorro y crédito
Carolina Galicia está aprendiendo la labor de secretaria del grupo. Foto: WFP/Alejandra Samayoa 
Carolina Galicia

“Es mi nieta, me siento muy gustosa cuando se va a capacitar a otros lugares porque así aprende”, comenta Bernabela, con una sonrisa de orgullo, al referirse a Carolina.

La joven explica que participar en el proyecto y sus capacitaciones le ha permitido aprender sobre temas financieros, prevención de violencia contra las mujeres y las niñas, y nutrición sensible al género.

“Me ha servido mucho este trabajo porque también soy facilitadora de preprimaria en la comunidad. Tengo un grupo de nueve niñas y niños de 4 a 6 años que apoyo con sus estudios”, comenta.

Luego de que Carolina se refiriera a su rol de facilitadora y formadora en la escuela comunitaria, se le pregunta Bernabela, presidenta del grupo, qué aconseja a las niñas que están creciendo. Rápidamente responde: “Que sigan el ejemplo y sean honestas, y a las que están en la escuela que aprendan. Que vivan la vida, que les respeten su dignidad y que tienen sus derechos”.

Conoce más sobre el trabajo del WFP en Guatemala 

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