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Arroz-Pato: Ecuatorianas lideran la innovación agrícola en el sector arrocero

Los patos se crían en los cultivos, donde abonan la tierra y fertilizan el arroz
, Paola Solís

 

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Leonor Gorozabel, de 64 años, cofundadora de la Asociación de Desarrollo Social Comunitario “La Elvira”, en la parcela de arroz ubicada en Portoviejo, Manabí-Ecuador. Foto: WFP/Paola Solís

“Queríamos sentirnos importantes, poder realizarnos como mujeres y no limitarnos por la falta de recursos”, comenta María Eulalia de 44 años, una de las fundadoras de la Asociación de Desarrollo Social Comunitario “La Elvira”. El emprendimiento nació como una idea de vecinas para lograr la independencia económica, poder solicitar créditos productivos a nombre de las mujeres y tener poder de decisión sobre la tierra y la economía familiar.

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Cielo Ponce (67) y María Eulalia Calderón (44), comentan que el Arroz-Pato es otra forma de cultivar. Foto: WFP/Paola Solís

Los ecuatorianos consumen entre 43 y 45 kilos de arroz al año, según la industria arrocera 

“La Elvira” cuenta con una parcela de arroz frente a la casa de María Eulalia, en Manabí, al occidente del país. Para ellas todo funciona en comunidad, por eso se turnan a diario el cuidado de la tierra y de los nuevos miembros del equipo: los patos.

“Los patos son grandes trabajadores”

El cultivo de Arroz-Pato es una opción de siembra que consiste en criar patos dentro de los cultivos de arroz, con el objetivo de reducir el uso de fertilizantes, generar abono natural y producir arroz más limpio y nutritivo. 

Leonor Gorozabel, de 64 años, comenta que los patos son grandes trabajadores pues desde las 4 de la mañana se despiertan e ingresan a los cultivos para comer la maleza, los insectos y mariposas que pueden generar plaga en el arroz. Mientras los patos nadan y caminan en el cultivo sus pisadas oxigenan la tierra y sus heces sirven de abono.

María Eulalia reporta que en tres meses han visto beneficios sobre todo económicos, pues ya no gastan en fertilizantes ni abonos químicos. Además, ahora tienen alimento sano. 

“Es un gran beneficio tener a los patos dentro de nuestra parcela de arroz. Queremos que más familias y más mujeres se beneficien”, dice. Agregó que desean replicar el proceso de Arroz-Pato con otras comunidades porque reduce gastos en los hogares.

Leonor Gorozabel (64) muestra la parcela de arroz de aproximadamente 3 meses. En unos meses estarán listas para la cosecha. Foto: WFP/Paola Solís

Que más mujeres y más comunidades se beneficien

El sembrío de arroz y la crianza simultánea de patos no es una tarea fácil. Para empezar, se debe preparar la tierra y conseguir los almácigos o lechuguines (que son las plantas en semillero que luego se trasplantarán en el terreno). 

Una vez plantado el arroz se debe esperar unos 20 días hasta que las plantas estén fuertes para que los patitos ingresen al cultivo para nadar y comer insectos de la parcela. Tres meses después, los patos han crecido y se les retira del arrozal o sino se comerían el arroz. Los patos se mantienen cerca del cultivo, pero separados de él mediante cercas de plástico y se los alimenta con balanceado.

Se debe esperar tres meses más para cosechar el arroz y venderlo. En cuanto a los patos, la mitad serán vendidos y el resto se utilizará para la reproducción y tener patitos para el próximo cultivo de arroz.

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Lucía Pérez cosecha pepinillos producidos en el huerto familiar de “La Elvira”. Allí se cultivan varios productos orgánicos que consumen en casa. Foto: WFP/Paola Solís
Sobre el proyecto

A partir de 2019, WFP junto al Ministerio de Agricultura de Ecuador y con el financiamiento de la República Popular China implementan el Proyecto de Cultivo Integrado de Arroz-Pato. Agricultores y técnicos de gobierno se capacitaron y ahora replican el modelo en sus comunidades.

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