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Casa de acogida protege a mujeres afectadas por la violencia

Esta casa en el norte de Ecuador también asiste a ex participantes que perdieron sus empleos por la pandemia COVID-19.
, Paola Solís
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Preparación de alimentos en Casa Amiga. Las mujeres usan mascarillas como medida preventiva. Foto: Cortesía/Federación de Mujeres de Sucumbíos

Muchas mujeres que habían dejado hace algunos meses la Casa Amiga, ubicada en Sucumbíos, ya estaban iniciando una nueva vida. Algunas lanzaron emprendimientos empresariales; otras consiguieron un empleo o se dedicaron a la venta informal. Todas buscaron su independencia para así romper el ciclo de violencia de género y sostener a sus familias.

Todo iba bien hasta que estalló la crisis por la COVID-19. Con sus emprendimientos estancados y los empleos perdidos, los ingresos se detuvieron. Se amontonaron las deudas y los alimentos comenzaron a escasear.

Casa Amiga vuelve a tenderles una mano

La casa de acogida se ha adaptado para no dejar desamparadas a sus ex integrantes. Para apoyarlas, ha destinado parte de los recursos que recibe de distintos organismos e instituciones para llevar alimentos y artículos de higiene hasta las casas de estas mujeres.

Una Casa Amiga antes y durante la pandemia

El albergue sigue brindando servicios esenciales a mujeres sobrevivientes de violencia de género, sus hijas e hijos. De hecho, en estos tiempos de COVID-19 y de quedarse en casa, las mujeres podrían verse atrapadas con parejas abusivas.

Aunque el centro puede acoger a 36 personas, en ocasiones alberga hasta 42, de las cuales el 35% son personas en movilidad humana. En su mayoría son mujeres provenientes de Colombia, pero también vienen de Chile, Cuba, Ecuador, Perú y Venezuela.

En Casa Amiga las mujeres organizan los menús y preparan las comidas, confeccionan ropa reciclada (bajo la marca "Costureras Insurgentes") que venden para generar ingresos, elaboran manualidades, y reciben cursos para terminar sus estudios básicos y lograr el título de bachiller. Sus hijos e hijas también tienen un espacio en donde se sienten protegidos y son acompañados por educadoras.

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Un niño y una niña participan de la experiencia de tener un huerto para cultivar alimentos en Casa Amiga. Foto: Cortesía/Federación de Mujeres de Sucumbíos

Alimentación sana para una convivencia segura

Adicionalmente, la casa de acogida tiene un huerto donde se cultivan distintos alimentos que son preparados y servidos durante las comidas, y que también son vendidos en el mercado local para que las mujeres tengan otra fuente de ingresos. Los hijos e hijas de las mujeres participan del cultivo en el huerto.

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Una niña dibuja en la ludoteca de Casa Amiga. Foto: Cortesía/Federación de Mujeres de Sucumbíos

¿Cómo ven los niños y niñas al coronavirus?

Amparo Peñaherrera, de la casa de acogida, nos cuenta que en las charlas explicativas los niños y niñas decían: "¡el coronavirus es un monstruo, pero juntos vamos a vencerlo!"

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El lavado de manos de adultos y niños es esencial para mantener la higiene y reducir las posibilidades de contagio. Foto: Cortesía/Federación de Mujeres de Sucumbíos

"Para ellos y ellas este tema es algo así como una fantasía y sus mayores preocupaciones son no poder volver a la escuela, no volver a ver a sus compañeros de clase y no saber si van a aprobar el año escolar", dijo Peñaherrera.

El personal de la casa está brindando charlas informativas sobre el virus para todas las personas de la casa y han implementado sesiones en lengua de señas para un niño y un adolescente con discapacidad auditiva.

Se siguen medidas de protección e higiene como el lavado frecuente de manos y el uso de mascarillas. Las personas nuevas que ingresan pasan una revisión médica y, de ser necesario, son aisladas en un espacio dedicado en la casa. Es una medida adicional de prevención de contagio de la COVID-19.

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Depósito de alimentos en Casa Amiga. Foto: Cortesía/Federación de Mujeres de Sucumbíos

El apoyo con alimentos

En medio de las medidas de aislamiento, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU apoya a Casa Amiga con asistencia alimentaria provista a través de cupones que pueden ser canjeados por alimentos en una cadena de supermercados. La persona responsable de la casa realiza las compras.

Con este apoyo, se ha podido suplir la alimentación de las familias a lo largo del año. Además de alimentos, el Programa Mundial de Alimentos ha apoyado en la renovación de la cocina, el comedor, la alacena y algunos rubros de funcionamiento del centro de acogida.

El Programa Mundial de Alimentos apoya la respuesta a la COVID-19. Conoce más aquí.