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La mayoría de las personas que padecen inseguridad alimentaria en el mundo viven en regiones áridas, semiáridas, tropicales y subtropicales, donde el hambre está cada vez más vinculada a los fenómenos meteorológicos extremos, la escasez de agua y la degradación ambiental. Cuando la tierra se degrada, se vuelve menos productiva y pierde su capacidad para amortiguar los efectos de las sequías y las inundaciones. Al mismo tiempo, muchas comunidades carecen de infraestructura y recursos esenciales, así como de acceso a los mercados. A medida que estos sistemas se debilitan, las personas se vuelven más vulnerables a las crisis y la recuperación toma más tiempo, lo que genera mayores necesidades humanitarias.

Los programas de Asistencia alimentaria para la creación de activos (FFA) de WFP ayudan a hacer frente a estos desafíos combinando la asistencia alimentaria inmediata con inversiones en activos comunitarios. Las familias reciben alimentos, efectivo o cupones para cubrir sus necesidades básicas, mientras construyen o rehabilitan activos que fortalecen la seguridad alimentaria y la resiliencia.

Cómo utiliza WFP los programas FFA

  • Antes de las crisis

  • Los programas FFA de WFP ayudan a las comunidades a crear y restaurar activos como estructuras para el control de inundaciones y la erosión, terrazas y sistemas de captación de agua. Esto reduce el impacto de las crisis y fortalece la resiliencia ante los desastres. Cada US$1 invertido en la restauración de tierras puede generar hasta US$30 de retorno, gracias a factores como el aumento del rendimiento de los cultivos, la generación de empleo y la reducción de las pérdidas relacionadas con los desastres.
  • Después de las emergencias

  • Los programas FFA pueden implementarse rápidamente para apoyar la recuperación temprana. WFP proporciona asistencia alimentaria inmediata mientras las comunidades realizan actividades como la remoción de escombros, la restauración de sistemas de abastecimiento de agua y la rehabilitación de carreteras y puentes. Esto ayuda a las personas a recuperar el acceso a mercados y servicios y a reanudar la producción de alimentos, lo que puede contribuir a mejorar la seguridad alimentaria.

    A largo plazo

  • Los programas FFA de WFP promueven prácticas regenerativas que restauran los ecosistemas y fortalecen los sistemas de tierras, agua e infraestructura. Esto mejora la fiabilidad de la producción de alimentos y los medios de vida, reduce la vulnerabilidad ante futuras crisis y disminuye la dependencia de la asistencia de emergencia recurrente.
  • Las actividades FFA de WFP sitúan la conexión entre las personas y los ecosistemas en el centro. Las actividades se identifican y diseñan mediante un enfoque de planificación participativa que combina el análisis de la seguridad alimentaria, las crisis y el entorno natural con consultas a las comunidades. Esto permite diseñar actividades adaptadas al contexto local que restauren los ecosistemas y los medios de vida. Las actividades están alineadas con las prioridades nacionales y se implementan en colaboración con los gobiernos, las ONG locales y otras agencias de las Naciones Unidas.
  • WFP utiliza el Monitoreo del Impacto de los Activos desde el Espacio (AIMS, por sus siglas en inglés) para determinar si los programas FFA están generando resultados duraderos para las comunidades y los ecosistemas. Mediante imágenes satelitales y el monitoreo del paisaje, AIMS realiza un seguimiento de los cambios en las condiciones de la tierra, la vegetación y los sistemas hídricos, incluso en zonas remotas.
  • Esto permite verificar que los activos se hayan construido o mantenido y que continúen siendo resilientes y sostenibles. Al convertir los datos satelitales en evidencia objetiva, AIMS mejora la rendición de cuentas, facilita una mejor toma de decisiones y ayuda a WFP a comprender dónde sus intervenciones están generando un impacto real.