Skip to main content

Declaración conjunta la OMS, OCHA, UNICEF y WFP

Declaración conjunta del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus; el subsecretario general de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia (OCHA), Mark Lowcock; la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore; y el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (WFP), David Beasley

NUEVA YORK/GINEBRA/KINSHASA/ROMA – «El 1 de agosto, se cumple un año desde que el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) declarara un brote del virus del ébola en la provincia de Kivu Norte. Hace dos semanas el brote fue declarado como emergencia de salud pública de interés internacional.  

«Ayer mismo se confirmó un nuevo caso de la enfermedad en Goma, con la posterior muerte del paciente – se trata del segundo caso confirmado este mes en la ciudad de cerca de un millón de habitantes. Que esto haya ocurrido en un lugar con una densidad de población tan elevada pone de manifiesto la existencia de un riesgo real de contagios incluso más allá de las fronteras del país, así como la necesidad urgente de intensificar la respuesta a nivel global y la inversión de los donantes.

«En el último año se han registrado más de 2.600 casos confirmados, entre los que se cuentan más de 1.800 muertes en algunas zonas de las provincias de Ituri y Kivu Norte. Casi uno de cada tres casos es de un niño. Detrás de cada ‘caso’ hay una persona que ha sufrido un calvario inimaginable. Más de 770 han sobrevivido.

«El ébola es una enfermedad implacable y devastadora. 

«Se transmite de madre a hijo, de marido a mujer, de paciente a cuidador, del cadáver de una víctima al pariente de luto. La enfermedad hace que la vida cotidiana dé un vuelco: perjudica a los negocios locales, impide que los niños vayan a la escuela y dificulta la prestación de servicios de salud vitales y rutinarios. Es principalmente una crisis sanitaria, pero que también tiene un impacto crítico en la forma en que las personas cuidan a su familia, ven a sus vecinos e interactúan con su comunidad.

«El reto que supone frenar el contagio es, en efecto, considerable. Pero no insuperable. Y no puede ser una excusa para abandonar el trabajo. Naciones Unidas está trabajando para garantizar un entorno propicio para la respuesta de salud pública, respaldada por su agencia de salud, que incluye la seguridad, la logística, la participación política y comunitaria adecuadas y la adopción de medidas para abordar las preocupaciones de las comunidades afectadas. Encomiamos la reciente decisión del Gobierno de adoptar medidas para garantizar que se sigan uniendo esfuerzos.

«Asimismo, aplaudimos los esfuerzos heroicos de los trabajadores sanitarios, de los habitantes de las comunidades afectadas y de los socios. Pero, a pesar de su labor incesante, la enfermedad sigue propagándose. El brote está teniendo lugar en una zona de conflicto activo, lo que complica mucho la eficacia de la respuesta debido a la inseguridad, a los ataques armados contra los trabajadores sanitarios y las infraestructuras, y al desplazamiento de la población. En algunas de las zonas afectadas, la violencia nos impide llegar a las comunidades y trabajar con ellas para frenar el contagio.

«Hacemos un llamamiento a todas las partes enfrentadas para que garanticen que los equipos de emergencia puedan hacer su trabajo de forma segura y que aquellos que buscan atención puedan acceder a ella sin temor a ser atacados.

«Estamos orgullosos del trabajo realizado hasta la fecha, junto con nuestros socios y las comunidades locales, en apoyo a la respuesta dirigida por el Gobierno para proteger a las personas en situación de riesgo y atender a los afectados:

Más de 170.000 personas vacunadas;

  • 1.300 personas tratadas con terapias de investigación en 14 centros de tratamiento y tránsito;
  • 77 millones de exámenes a viajeros nacionales e internacionales;
  • Visitas a 20.000 personas al día para comprobar que no habían enfermado;
  • 3.000 muestras analizadas cada semana a través de 8 laboratorios;
  • 10.000 puntos para el lavado de manos instalados en zonas críticas;
  • Más de 2.000 trabajadores comunitarios en las áreas afectadas;
  • Más de 440.000 pacientes y sus contactos atendidos con asistencia alimentaria, crucial para limitar movimientos de población que puedan extender la enfermedad;
  • 25.000 niños en edad escolar han recibido comidas diarias.

«Ahora debemos partir de esa base, pero necesitaremos mucho más apoyo por parte de la comunidad internacional. El Gobierno necesita más ayuda que nunca. La respuesta de salud pública a un brote de ébola requiere un nivel excepcional de inversión. Debemos tratar el cien por cien de los casos y estudiar el cien por cien de los contactos con el virus.

Necesitamos transporte aéreo para llevar a los equipos de respuesta y los materiales a algunas de las zonas más remotas y a las naves que almacenan de forma segura los preciados suministros sanitarios, como las vacunas. Seguiremos intensificando nuestra respuesta, y pedimos a nuestros socios tradicionales y nuevos que hagan lo mismo.

«En este momento crítico, reafirmamos nuestro compromiso colectivo con el pueblo de la República Democrática del Congo, lloramos por los que hemos perdido y hacemos un llamamiento a la solidaridad para poner fin al brote».

«En este momento crítico, reafirmamos nuestro compromiso colectivo con el pueblo de la República Democrática del Congo, lloramos por los que hemos perdido y hacemos un llamamiento a la solidaridad para poner fin al brote».

Temas
República Democrática del Congo Emergencias de salud
Contacto

Nyka Alexander, OMS, +41 79 634 0295 alexandern@who.int

Russell Geekie, UN OCHA, +1 917 331 0393 geekie@un.org

Marixie Mercado, UNICEF/Ginebra, +41 79 559 7172, mmercado@unicef.org

Frances Kennedy, WFP, +39 346 7600806  frances.kennedy@wfp.org

Lucía Fernández, WFP,+ 34 672 068 169 lucia.fernandez@wfp.org