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Trabajo humanitario en Guatemala: compromiso, fuerza y constancia (II)

En esta última entrega, presentamos 3 historias que retratan la diversidad del equipo WFP y el compromiso que los caracteriza.
, WFP Español
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Lena durante una visita de campo a una escuela. Foto: WFP/Archivo


Lena: juventud e innovación en la asistencia humanitaria


Al terminar la universidad, Lena Schubmann decidió emprender un viaje desde su natal Alemania. Hace 3 años llegó a Guatemala para unirse al Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés). Ella considera que esa decisión le dio un giro a su vida personal y profesional ya que dirigió sus esfuerzos al desarrollo del trabajo humanitario.


A esta comprometida joven, de 26 años, le gusta el trabajo humanitario porque "tenemos una conexión, un vínculo muy directo con las personas que apoyamos". Su dedicación y constancia ha dado fruto en la vida de cientos de familias vulnerables, como en el caso de las niñas y niños que participan del programa de alimentación escolar y con el cual Lena ha trabajado.


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Durante una presentación con socios de proyecto. Foto: WFP/Archivo


Lena forma parte del equipo del área programática del WFP en Guatemala, por lo que su labor se enfoca en desarrollar propuestas y dedicar horas de trabajo desde la oficina. Sin embargo, cada vez que tiene la oportunidad, realiza visitas de campo para tener "la oportunidad de, al mismo tiempo, planificar y programar las intervenciones con las personas, ver los resultados y al mismo tiempo poder trabajar con estrategias, intervenciones a más largo plazo", agrega.


Lena comenta que su inspiración y enfoque en su trabajo nacen al "ver a las mismas personas volverse agentes de su propio desarrollo". Ellas son el motor de su trabajo humanitario, agrega.


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Julio trabaja con dos proyectos clave del WFP para brindar asistencia alimentaria. Foto: WFP/Archivo


Julio: el trabajo humanitario como motor de crecimiento personal y profesional


Julio López comenzó a trabajar en el área de logística del WFP en el 2006, en la época posterior a la catástrofe causada por el huracán Stan, entregando alimentos destinados a las personas damnificadas. Esa ha sido una de las operaciones de emergencia más grandes del WFP en el país.


Aunque posteriormente dejó al WFP por algunos años, ya tiene cinco años de estar laborando en el área de Programas en dos proyectos: la plataforma tecnológica SCOPE para el registro de beneficiarios y las transferencias de base monetaria.


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Durante un seminario-taller con socios. Foto: WFP/Archivo


"Me gusta saber que lo que yo estoy haciendo está teniendo un impacto dentro de mi comunidad, y al decir ‘comunidad', no hablo únicamente de la cercana sino de mi país", comenta sobre su labor humanitaria.


Su experiencia le ha permitido crecer profesionalmente ya que el WFP ha evolucionado. "Una de las cosas que más me motiva a seguir trabajando en una organización como el Programa Mundial de Alimentos es que nunca se deja de aprender. Algo que me gusta del WFP es que ha innovado, se ha reinventado con el paso de los años".


Julio concluye que la labor humanitaria requiere de esfuerzo, dedicación y constancia. "Prácticamente queremos lograr un mundo en el cual las necesidades de todos estén satisfechas" afirma.


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Federico durante una entrega de asistencia alimentaria antes de la pandemia por la COVID-19. Foto: WFP/Archivo


Federico: trabajar para disminuir el sufrimiento


La COVID-19 modificó el espectro completo de la vida de los seres humanos: su relación con el entorno, las personas que les rodean e, incluso, la relación que existe a nivel personal. Esto se ve reflejado en la labor humanitaria, la cual ha visto de cerca los efectos que tiene en la población.


Federico Carrera, monitor de campo durante 10 años en el Programa Mundial de Alimentos, resalta el impacto que tiene el trabajo de la agencia ante los efectos del coronavirus. "En este tiempo de pandemia es impresionante la respuesta humanitaria que tiene el programa hacia los faltantes de nuestro país", comenta.


Federico se ha adaptado a las nuevas modalidades que los tiempos presentan y enfatiza en su motivación a continuar con el trabajo y acercamiento con las personas beneficiarias. "Creo que el trabajo es muy variado. Hay muchas intervenciones de diferente carácter", comenta mientras hace un recuento de los proyectos en que ha participado, los cuales abarcan temas de producción agrícola, comercialización de productos, resiliencia y ayuda humanitaria.


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Para Federico, las personas con las que el WFP trabaja tienen el potencial para transformar sus propias vidas y salir adelante. Foto: WFP/Archivo


Resume el significado del trabajo humanitario en "asistir al que no tiene, a quien está sufriendo en este momento". En su opinión, las acciones relacionadas con las intervenciones humanitarias conllevan no solo preparación sino empatía y un esfuerzo doble para lograr salvar vidas.


Más allá de la acción de salvar vidas, Federico considera que las personas a las que brinda asistencia tienen el potencial de transformar sus propias vidas "para que salgan adelante, tengan una mejor calidad de vida y no dependan de la ayuda".


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