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El coronavirus pone a prueba el despacho de alimentos para la merienda escolar

Prevenir el contagio y garantizar la alimentación son dos caras de la misma moneda y un reto para el WFP en Nicaragua
, Sabrina Quezada Ardila
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A pesar del coronavirus, WFP ha adaptado sus operaciones para que los alimentos sigan llegando a las comunidades más alejadas de Nicaragua. Esta bodega, ubicada en Los Brasiles, a 16 kilómetros de Managua, se prepara para el envío de los alimentos para la merienda escolar. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


A simple vista parece una operación normal: el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) en Nicaragua está despachando 1.576 toneladas métricas de arroz, frijoles, maíz, harina, cereal fortificado con micronutrientes y aceite vegetal. Su destino: los centros escolares y estudiantes de las comunidades más alejadas del país.



Pero son tiempos del coronavirus, y hay que garantizar que los estudiantes en las comunidades remotas sigan recibiendo las meriendas escolares. Por eso el proceso para el despacho de alimentos para las meriendas ha cambiado para reducir el riesgo de contagio entre los encargados de preparar los envíos y sus destinatarios: 183.000 niños y niñas de preescolar y primaria que necesitan sus meriendas nutritivas para alimentarse y poder concentrarse en clase. También hay que proteger a sus familias y comunidades.


"Nuestra misión es acompañar a los países en sus esfuerzos por alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional, en especial en situaciones de emergencia, como esta pandemia", dijo la Representante de WFP, Antonella D'Aprile. "Aplicamos normas de prevención e higiene para velar por la salud y la vida de los trabajadores de las bodegas y de la comunidad educativa que recibe los alimentos", agregó.



Las bolsas de alimentos llegarán a 2.323 centros educativos de Jinotega y la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), las zonas más alejadas del país.


Los cambios


El personal de WFP trabaja junto a los equipos técnicos del Ministerio de Educación (MINED) y de la Empresa Nicaragüense de Abastecimientos Básicos (ENABAS) en la preparación de normas de bioseguridad que se apliquen en la cadena de suministro.


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Siguiendo el protocolo de bioseguridad, trabajadores de la bodega ayudan a cargar los camiones con los alimentos destinados para las escuelas. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


"Estamos trabajando para garantizar que estos alimentos sean inocuos y que cumplan con todas las medidas de higiene y seguridad para ponerlos en manos de maestros, padres y madres de familia, niños y niñas", dijo Sandra Torres, Jefa de Logística en WFP Nicaragua.


Resultado: el Protocolo de Medidas de Prevención y Bioseguridad para el personal a nivel de la bodega de alimentos — COVID 19, el cual se está aplicando en el despacho y transporte de los alimentos destinados a esta entrega y se seguirá para una distribución posterior de la merienda escolar a todas las escuelas del MINED del país.


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Una vez cargados, los camiones salen de la bodega con los alimentos hacia las comunidades apartadas. Antes de ser cargados, estos camiones pasaron por un proceso de desinfección. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


El protocolo cumple con las recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS)/Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la COVID-19.


Los alimentos aportados por WFP para la merienda escolar en la segunda entrega tienen un valor de U$1.3 millones.



El Programa de Merienda Escolar recibe contribuciones de la Unión Europea, República de Corea, Suiza, el Gran Ducado de Luxemburgo, el Reino de Arabia Saudita, el Gobierno de Nicaragua, la Federación de Rusia y donantes privados.


Para mayor información sobre nuestras operaciones en Nicaragua, oprima aquí.