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Cría de peces alimenta a comunidad agrícola

Un ejemplo de valentía, perseverancia y decisión en el Día Internacional de la Mujer
, Sabrina Quezada Ardila

San Dionisio, Matagalpa — Nicaragua — Hace seis meses Mylaydi López Pérez colocó 35 peces pequeños de tilapia en el reservorio de agua que construyó para diversificar su producción. Hoy, esta pequeña agricultora se siente orgullosa por las 250 tilapias que se pasean ondulantes en el estanque de su parcela.

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Flor, Fabiana y Cristibell regocijadas por los logros que han alcanzado como familia y como mujeres. WFP/Sabrina Quezada Ardila

"Las tilapias más grandes pesan ya unas 2.5 libras", dice Mylaydi, de 41 años, mostrando el resultado de la oportunidad que aprovechó al utilizar el agua con el que riega sus plantas de granadillas y maracuyá para una nueva actividad económica y productiva.

Mylaydi vive en una zona montañosa y seca del país que ha sido afectada por el cambio climático y la crisis económica. Los cultivos tradicionales de maíz y frijoles sufren debido a las lluvias caprichosas.

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Las tilapias son peces de carne blanca y magra. Su consumo aporta nutrientes para las familias de agricultores en zonas donde los peces no son de fácil acceso. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

"Comenzamos a pensar que podíamos aprovechar mejor el agua del reservorio. Ahora la tilapia es una fuente más de alimentación y también hemos logrado recibir ingresos", dice Mylaydi.

La tilapia es un pez de agua dulce originario de África que se reproduce fácilmente en cautiverio. Es rica en vitaminas del complejo B, ácido fólico, brinda energía y previene la anemia.

Primero fue el estanque

Todo comenzó con la construcción de los reservorios (estanques) que almacenan agua de fuentes superficiales y de lluvia, realizadas con aportes de la Unión Europea a través del Programa Mundial de Alimentos (WFP). Con los ingresos que generaron las granadillas y el maracuyá, Mylaydi y su familia construyeron una pila para almacenar más agua.

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Flor López, hermana de Mylaydi, con las granadillas que cultivan en la parcela. Gracias a su venta, tienen una nueva pila para los peces. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

Al crecer las primeras tilapias y reproducirse, la pila conserva a los peces más grandes. Los más pequeños, que son la mayor cantidad, permanecen en el reservorio.

Pero esta nueva actividad demandó de mucho empeño y determinación de Mylaydi, su hermana Flor (36 años), su madre Fabiana (57 años) y su sobrina Cristibell (22 años), quienes integran el núcleo familiar.

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Mylaydi explicando al Embajador de la Unión Europea, Pelayo Castro (de frente) y a la Representante de WFP, Antonella D´Aprile, los logros de su cooperativa de agricultores. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

Criar peces no es lo mismo que sembrar maíz y frijoles. "Yo no sabía nada de peces y no ha sido tan fácil aprender, principalmente sobre la alimentación. Pregunté y pregunté a otros productores. Una vez me colé en una capacitación", sonríe Mylaydi al recordar cómo recibió el curso sin estar invitada.

Mileydi alimenta a sus peces con un concentrado casero elaborado a base de maíz tostado. Cada libra de tilapia la vende entre 60 y 70 córdobas (US$ 1.80 y 2.00).

Mylaydi dice: "Como mujer, lo que creas como una oportunidad se convierte en un logro que requiere más esfuerzo. El logro más grande es la familia; nos apoyamos y nos distribuimos el trabajo."

Mylaydi explica que el mérito es también de la cooperativa, cuyos miembros trabajaron juntos por el bien de la comunidad.

Mylaydi López Pérez es socia e integrante de la Junta Directiva de la Cooperativa "Unión de Campesinos Organizados de la Cuenca de San Dionisio (UCOSD), integrada por 292 productores y productoras de granos básicos de 12 comunidades del municipio de San Dionisio, Matagalpa.