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Sudán, tras tres años de una guerra brutal, sigue siendo la peor crisis humanitaria del mundo.

Casi 34 millones de personas —el 65 % de la población— necesitan ayuda humanitaria urgente. Se han confirmado situaciones de hambruna en Al Fasher y Kadugli, y existe riesgo de hambruna en otras 20 zonas de Gran Darfur y Gran Kordofán.

En las regiones occidentales de Sudán —en particular Darfur del Norte, Darfur del Sur, Kordofán Occidental y Kordofán del Sur—, el conflicto y las graves restricciones de acceso están provocando un fuerte empeoramiento del hambre y la malnutrición.

Se estima que 19 millones de personas —dos de cada cinco sudaneses— se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, según la última Clasificación Integrada de las Fases de Seguridad Alimentaria.

Los niveles de malnutrición, ya crónicamente elevados, se han deteriorado aún más, y se prevé que 4,2 millones de niños pequeños y de mujeres y niñas embarazadas y lactantes necesiten tratamiento. Más de 3 millones de niños pequeños y 1,9 millones de madres necesitarán apoyo para prevenir la malnutrición.

Sudán es también el escenario de la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con más de 11,5 millones de personas obligadas a abandonar sus hogares a causa del conflicto.

La crisis alimentaria de Sudán corre el riesgo de agravarse por la escalada del conflicto en Oriente Medio. Las interrupciones en el mar Rojo están retrasando importaciones críticas, lo que eleva el coste de los alimentos, el combustible y los fertilizantes.

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) es un salvavidas fundamental para millones de personas, ya que la asistencia alimentaria de emergencia contribuye a revertir las condiciones de hambruna en nueve lugares donde el conflicto ha remitido y el acceso ha mejorado.

Sin embargo, la brecha entre las necesidades humanitarias y los recursos disponibles es enorme. A partir de febrero de 2026, se prevé que el hambre se agrave a medida que se agoten las reservas de alimentos y continúen los combates.

Es necesario poner fin a las hostilidades y garantizar un acceso humanitario seguro, sin obstáculos y sostenido para evitar más pérdidas de vidas y proteger los medios de subsistencia.

WFP necesita urgentemente 610 millones de dólares  para continuar sus operaciones en Sudán de marzo a agosto de 2026.

Qué está haciendo el Programa Mundial de Alimentos para responder a la emergencia de Sudán

Respuesta a emergencias

La escasez de fondos ha obligado a WFP a dar prioridad a las comunidades más afectadas por el hambre. Estamos prestando asistencia a más de 4 millones de personas al mes, 1,5 millones de ellas en las zonas más afectadas de Darfur, Kordofán, Jartum y Al Jazira. Estamos llegando a alrededor del 80% de las personas en las 27 zonas afectadas por la hambruna y el riesgo de hambruna. El WFP también ha ampliado la asistencia en zonas donde el conflicto ha remitido, como el estado de Jartum, Al Jazira y Sennar, donde se presta apoyo a más de 800.000 personas cada mes.

Cómo ayudar

Haga su donación hoy y ayude a que los alimentos que salvan vidas lleguen a las familias que más los necesitan.
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