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A fin de evitar la hambruna y los brotes de enfermedades en Gaza, es preciso un acceso humanitario más rápido y seguro y la apertura de más rutas de suministro

Una niña hace fila para recibir alimentos en una escuela en Gaza. Foto: WFP/Arete Abood Al Sayd
ROMA/GINEBRA/NUEVA YORK – A medida que aumenta el riesgo de hambruna y hay cada vez más personas expuestas a brotes de enfermedades mortales, urge un cambio fundamental en el flujo de la ayuda humanitaria a Gaza, según han advertido hoy varios organismos de las Naciones Unidas. Para los directores del Programa Mundial de Alimentos (WFP), UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envío de cantidades suficientes de suministros a Gaza y su distribución dentro del país dependen ahora mismo de diversos factores, como la apertura de nuevas rutas de entrada, la autorización para el tránsito diario a un mayor número de camiones a través de los controles fronterizos, la reducción de las restricciones a la circulación de los trabajadores humanitarios y garantías de seguridad tanto para las personas que acceden a la ayuda como para las que la distribuyen.

Ante la incapacidad para producir e importar alimentos, los habitantes de Gaza dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir, si bien esta ayuda no puede por sí sola satisfacer las necesidades básicas de toda la población. Hasta la fecha, las Naciones Unidas, los organismos internacionales de ayuda y las organizaciones no gubernamentales han podido prestar una ayuda humanitaria limitada, pese a unas condiciones extremadamente difíciles. Sin embargo, los niveles de asistencia distan mucho de ser suficientes para evitar la combinación mortal de hambre, desnutrición y enfermedades. La escasez de alimentos, agua limpia y asistencia médica es especialmente grave en la zona norte del país.

Los esfuerzos humanitarios se ven seriamente limitados por el cierre de todos los pasos fronterizos del sur (a excepción de dos), y por los complejos controles de inspección efectuados a los camiones que entran en Gaza. Una vez dentro del país, los bombardeos y los constantes cambios en los frentes de batalla obstaculizan los esfuerzos para instalar puntos de acceso y atención a las personas necesitadas, algo que pone en peligro la vida de los habitantes y de los trabajadores humanitarios de Naciones Unidas y otras organizaciones que se afanan por ayudar a la población.

“Los habitantes de Gaza corren el riesgo de morir de hambre a pocos kilómetros de los camiones que llegan cargados de alimentos”, ha declarado la Directora Ejecutiva de WFP, Cindy McCain. “Cada hora perdida pone en peligro innumerables vidas. Solo lograremos evitar la hambruna si podemos entregar suficientes suministros y acceder de forma segura a todas las personas necesitadas, estén donde estén”.

El último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) determinó que la inseguridad alimentaria es extremadamente grave en Gaza y confirmó que toda la población del país (unos 2.2 millones de personas) se encuentra en situación de crisis o se enfrenta a niveles catastróficos de inseguridad alimentaria aguda. Prácticamente todos los palestinos de Gaza se ven obligados a diario a saltarse alguna comida y muchos adultos pasan hambre para que sus hijos e hijas puedan comer. El informe alerta de que se producirá una situación de hambruna si persisten las condiciones actuales.

WFP ha suministrado alimentos a la población de Gaza diariamente desde el 7 de octubre, y en diciembre ya había atendido a más de 900.000 personas con ayuda alimentaria. Para todo ello, ha tenido que articular nuevas formas de trabajar con los socios locales, tales como encontrar emplazamientos seguros para la distribución, hacer llegar harina a las panaderías para que retomaran la producción o distribuir suplementos nutricionales especiales para ayudar a los niños y niñas a luchar contra la desnutrición. El jueves pasado, el primer convoy de alimentos de WFP desde la tregua humanitaria logró llegar al norte de Gaza con provisiones para unas 8.000 personas.

El conflicto también ha dañado o destruido infraestructuras y servicios esenciales de agua, saneamiento y salud, y ha limitado la capacidad para tratar la desnutrición aguda y los brotes de enfermedades infecciosas. Teniendo en cuenta que en Gaza viven unos 335.000 niños y niñas menores de cinco años especialmente vulnerables, UNICEF pronostica que, en las próximas semanas, los casos de emaciación –la forma más letal de la desnutrición– podrían aumentar en casi un 30% con respecto a los niveles anteriores a la crisis, lo que podría llegar a afectar a 10.000 niños y niñas.

“Los niños y niñas que corren más riesgo de morir a causa de la desnutrición y otras enfermedades necesitan urgentemente atención médica, agua potable y servicios de saneamiento, pero las condiciones sobre el terreno no nos permiten llegar con seguridad a los niños, las niñas y las familias más vulnerables”, ha declarado la Directora Ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “Parte del material que necesitamos desesperadamente para reparar y aumentar el abastecimiento de agua sigue teniendo restringida la entrada en Gaza. Las vidas de los niños y sus familias penden de un hilo. Cada minuto cuenta”, ha alertado.

UNICEF lleva advirtiendo desde el pasado mes de noviembre que los niños y niñas del sur de Gaza solo tienen acceso a entre 1,5 y 2 litros de agua al día, una cifra muy por debajo de los requisitos recomendados para sobrevivir. Para abordar esta situación, la organización y sus aliados han suministrado agua potable a más de 1,3 millones de personas, pero se necesita mucho más para hacer frente a estas terribles condiciones. UNICEF también ha proporcionado suministros médicos, incluidas 600.000 dosis de vacunas, suplementos nutricionales y vitaminas, a niños, niñas y mujeres embarazadas, así como ayudas en efectivo a más de 500.000 hogares.

Desde el inicio de las hostilidades, la OMS y sus aliados han prestado apoyo al sistema sanitario de Gaza con la entrega de equipos y suministros médicos, medicamentos y combustible, la coordinación de equipos médicos de emergencia y la vigilancia de enfermedades. Asimismo, han llevado a cabo más de una decena de misiones de alto riesgo para entregar suministros a hospitales del norte y el sur del país. La organización y sus aliados también ayudaron a instalar dos cocinas en el hospital Al-Shifa, que ahora sirve 1.200 comidas al día; entregaron suministros médicos para respaldar el tratamiento de 1.250 niños con desnutrición aguda grave y trabajaron en la creación de varios centros de alimentación terapéutica.

“La población de Gaza está sufriendo por la falta de alimentos, agua, medicamentos y una atención de salud adecuada. La hambruna convertirá en catastrófica una situación ya de por sí terrible, ya que las personas enfermas tienen más probabilidades de morir de inanición y las personas hambrientas son más vulnerables a las enfermedades”, ha afirmado el Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Necesitamos un acceso seguro y sin trabas para poder entregar la ayuda, y un alto el fuego humanitario para evitar más muertes y sufrimiento”.

Los organismos humanitarios necesitan con urgencia la autorización israelí para utilizar un puerto operativo cercano a la Franja de Gaza, así como los pasos fronterizos hacia el norte. El acceso al puerto de Ashdod, a unos 40 kilómetros al norte de Gaza, permitiría hacer llegar cantidades de ayuda significativamente mayores y transportarlas directamente en camiones a las zonas del norte de Gaza más castigadas, a las que pocos convoyes han logrado llegar.

“El flujo actual de ayuda es ínfimo en comparación con las enormes necesidades humanitarias”, ha afirmado Phillippe Lazzarini, Comisario General del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA). “La ayuda humanitaria no será suficiente para contrarrestar el agravamiento del hambre entre la población. Los suministros comerciales son imprescindibles para permitir la reapertura de los mercados y los negocios privados y ofrecer una alernativa en materia de accesibilidad de alimentos". 

Los directores de los tres organismos insistieron en la urgente necesidad de levantar las barreras y las restricciones al envío y la distribución de ayuda en Gaza, así como de reanudar el tráfico comercial. Asimismo, reiteraron su llamamiento en favor de un alto el fuego humanitario que permita el despliegue de una operación humanitaria masiva y de vital importancia en la que participen múltiples organismos.

Para obtener pietaje, comunicarse con jonathan.dumont@wfp.org

 

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