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Utilizando lo que “se encuentra” en la finca

Juan comparte sus conocimientos con agricultoras y agricultores para mejorar el rendimiento de sus parcelas.
, Sabrina Quezada Ardila
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La productora Cándida Osorio observando la calidad del frijol rojo recién cosechado junto a Juan Aráuz, monitor de campo de WFP en Nicaragua. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


Juan Araúz es ingeniero agrónomo de profesión, y desde hace cinco años sus conocimientos los ha puesto al servicio de pequeños y pequeñas agricultoras de Nicaragua que tienen dificultades para producir maíz y frijoles, dos alimentos básicos en la dieta de las familias nicaragüenses.


El bajo de rendimiento en sus cosechas se atribuye, entre otros factores, a la escasa asistencia técnica que reciben, y al hecho de que viven en el Corredor Seco, una zona susceptible a los cambios en los patrones del clima, lo que pone riesgo las cosechas y las reservas de alimentos.


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El frijol rojo constituye una de las bases de la alimentación de los nicaragüenses. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


Caldo orgánico


"En general el productor y la productora tienen poco conocimiento sobre la aplicación de insumos agrícolas, como los fertilizantes", explica Aráuz. "A mí me gusta compartir lo que yo he aprendido y acompañarlos en la elaboración de productos orgánicos utilizando algunos productos que se encuentran fácilmente en las fincas".


Los agricultores y agricultoras se reunieron para aprender a elaborar los llamados biopreparados, utilizando chile, cenizas, ajos, cebollas, cal, jabón para lavar trastes y tierra, entre otros productos.


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A través de la organización en cooperativas, los agricultores y agricultoras acceden a capacitaciones e insumos que mejoran sus cultivos y los rendimientos en las parcelas. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


Lo que resulta es un caldo con el que fertilizaron sus cultivos, obteniendo una cosecha más sana, con rendimientos más altos y sin residuos tóxicos. Esta práctica también contribuye a romper con la dependencia de productos químicos y reduce los costos de producción, posibilitando destinar los recursos que antes se destinaban a fertilizar, a la familia.


En un día de inicios de agosto, la productora Cándida Osorio, de 60 años, comienza a cosechar el frijol rojo que sembró y que fue fertilizado con el caldo orgánico.


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Doña Cándida se siente contenta con los resultados de su cultivo de frijol. Foto: WFP/Sabrina Quezada Ardila


"Estoy satisfecha", le dice a Aráuz quien la acompaña en la parcela. "Voy a sacar una buena producción poniendo en práctica todos estos conocimientos que hemos aprendido. Estamos sacando adelante nuestras parcelas y también a nuestras familias. Me siento muy alegre por esto", finaliza Osorio.


Gracias al apoyo de la Unión Europea, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) trabaja para construir resiliencia y asegurar los medios de vida de familias nicaragüenses a lo largo del Corredor Seco.


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