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El Programa Mundial de Alimentos se prepara para apoyar a niños y niñas sin comidas por el cierre escolar de COVID-19

WFP/Hetze Tosta
WFP/Hetze Tosta
El cierre de escuelas en todo el mundo debido a COVID-19 corre el riesgo de tener un impacto importante en la salud y la nutrición de los niños y las niñas en edad escolar.

Roma - Más de 320 millones de estudiantes en todo el mundo no están recibiendo las comidas escolares debido al cierre de escuelas por COVID-19. Muchos de ellos provienen de familias pobres y dependen de las comidas diarias que reciben en la escuela. 

Hasta el momento, unos 37 países donde el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) implementa programas de alimentación escolar han informado del cierre parcial o nacional de las escuelas. Esto significa que casi 9 millones de niños y niñas ya no reciben comidas escolares apoyadas por el WFP, y ese número aumentará en los próximos días y semanas.

Los efectos sobre estudiantes y sus familias son graves. Para muchos niños y niñas hambrientos, una comida escolar puede ser su única comida nutritiva durante el día, sin que pierdan la protección de vitaminas y micronutrientes vitales. Para las familias pobres, el valor de una comida en la escuela es equivalente a aproximadamente el 10% del ingreso mensual de un hogar. Para las familias con varios hijos en la escuela, eso puede significar ahorros sustanciales. La pérdida de la comida escolar significa una pérdida de ingresos. 

"Esta pandemia está teniendo un efecto devastador en los escolares de todo el mundo, particularmente en los países en desarrollo", dijo Carmen Burbano, Directora de Alimentación Escolar del WFP. “Para los niños y niñas de hogares vulnerables cuya única comida adecuada es la que reciben en la escuela, este giro de los acontecimientos es calamitoso. Podemos pasar al aprendizaje en línea, pero no a comer en línea. Se necesitan algunas soluciones y en eso estamos trabajando".

El WFP está trabajando con gobiernos y socios para garantizar que los niños y niñas en edad escolar y sus familias continúen recibiendo apoyo que aborde sus necesidades alimentarias y nutricionales durante la crisis de COVID-19. 

En los países donde las escuelas aún están abiertas, es vital garantizar que se sigan los estándares de higiene, comportamiento y seguridad alimentaria y calidad, y que se tomen medidas de distanciamiento social para reducir el riesgo de infección. El WFP también está trabajando con socios para mejorar el acceso al agua y al saneamiento.

En los países donde las escuelas están cerradas, el WFP está evaluando posibles alternativas. Esto incluye proporcionar raciones para llevar a casa en lugar de las comidas, entrega a domicilio de alimentos y provisión de efectivo o cupones. Cuando los gobiernos están introduciendo programas de protección social de emergencia en respuesta a COVID-19, el WFP recomienda que los niños y niñas de primaria y sus familias se incluyan como parte de la población vulnerable.

El WFP apoya directamente a los gobiernos con programas de alimentación escolar en 61 países donde ofrecen una red de seguridad social crítica para hogares pobres y vulnerables. En 2018, los programas de comidas escolares respaldados por el WFP llegaron a aproximadamente 16,4 millones de niños y niñas en todo el mundo. Algunos programas proporcionan comidas completas, mientras que otros distribuyen bocadillos como galletas fortificadas o barras de dátiles. En países con altos niveles de pobreza, el WFP ofrece raciones para llevar a casa que han demostrado beneficios nutricionales para los hermanos y hermanas menores.

 

Topics
Alimentación escolar
Contacto

Norha Restrepo, WFP/Panamá
Mov. +507 6671 5355

Lucía Fernández, WFP/Madrid
Móv. +34 672 068 169