WFP prevé que la inseguridad alimentaria podría alcanzar niveles récord como consecuencia de la escalada de violencia en Oriente Medio
• Las cifras mundiales de personas con inseguridad alimentaria podrían alcanzar niveles no vistos desde el inicio de la guerra de Ucrania;
• Los países de África y Asia que dependen de las importaciones se enfrentan al mayor aumento potencial en el riesgo de padecer hambre
ROMA, Italia – El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advierte hoy de que el número total de personas en todo el mundo que se enfrentan a niveles agudos de hambre podría alcanzar cifras récord en 2026 si la escalada en Oriente Medio sigue desestabilizando la economía mundial.
Un nuevo análisis de WFP estima que casi 45 millones de personas más podrían verse afectadas por la inseguridad alimentaria aguda o una situación aún peor (lo que se conoce como IPC3+) si el conflicto no termina a mediados de año y si los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares por barril. Estas personas se sumarían a los 318 millones que ya sufren inseguridad alimentaria en todo el mundo.
Cuando comenzó la guerra de Ucrania en 2022, desencadenando una crisis del costo de vida, el hambre en el mundo alcanzó niveles récord, con 349 millones de personas afectadas. Las últimas proyecciones de WFP indican que corremos el riesgo de enfrentarnos a una situación similar en los próximos meses si el conflicto de Oriente Medio continúa. Durante 2022, los precios de los alimentos subieron rápidamente, pero tardaron en bajar. Esto significó que las familias vulnerables, que ya luchaban contra el hambre, se vieron privadas del acceso a los alimentos básicos casi de la noche a la mañana y durante largos periodos.
Aunque en 2026 el conflicto afecta a un centro energético mundial y no a una región productora de cereales, el impacto potencial es similar, ya que los mercados de la energía y los alimentos están estrechamente correlacionados. En muchas partes del mundo, las familias vulnerables que hoy logran poner algo de comida en la mesa, pronto podrían verse en la situación de poder comprar muy poca o ninguna comida.
«Si este conflicto continúa, provocará una onda expansiva en todo el mundo, y las familias que ya no pueden permitirse su próxima comida serán las más afectadas», afirmó Carl Skau, director ejecutivo adjunto y director de operaciones de WFP. «Sin una respuesta humanitaria con la financiación adecuada, esto podría suponer una catástrofe para millones de personas que ya se encuentran al límite».
La paralización casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y los crecientes riesgos en el mar Rojo ya están elevando los costos de la energía, el combustible y los fertilizantes, lo que agrava el hambre más allá de Oriente Medio. El conflicto tiene repercusiones de gran alcance, y las personas más vulnerables del mundo son las que estarán más expuestas a sus efectos colaterales.
Según el análisis de WFP, los países del África subsahariana y Asia son los más vulnerables debido a su dependencia de las importaciones de alimentos y combustible. Las previsiones indican un aumento del 21 % en el número de personas en situación de inseguridad alimentaria en África Occidental y Central, y del 17 % en África Oriental y Meridional. Se prevé, además, un aumento del 24 % en Asia.
Sudán, por ejemplo, importa alrededor del 80 % de su trigo; un precio más alto de este alimento básico empujará a más familias al hambre. En Somalia, un país en medio de una grave sequía, el precio de algunos productos básicos esenciales ha aumentado al menos un 20 % desde que comenzó el conflicto, según informes locales. Ambos son países con altos niveles de inseguridad alimentaria que también han sufrido hambrunas en los últimos años.
Esta crisis se produce en medio de graves déficits de financiación para WFP, lo que ha obligado a priorizar significativamente los programas en todos los continentes; esto, en última instancia, significa que las personas que necesitan asistencia están quedando desatendidas. Un mayor aumento de la inseguridad alimentaria que no vaya acompañado de un incremento de los recursos podría suponer una catástrofe para algunos de los países más vulnerables del mundo, los cuales ya se encuentran en riesgo de hambruna.
Nota para los editores:
Para calcular el impacto que el conflicto tendrá sobre el hambre mundial, los analistas de WFP utilizaron la cifra previa a la crisis de personas que no podían permitirse una dieta con suficiente energía (2.100 kcal/día) y, a continuación, modelaron una crisis sostenida con el precio del petróleo a 100 dólares, lo que eleva los costos de transporte y los precios mundiales de los alimentos. Ponderando los impactos en función de la dependencia de cada país de la energía y los alimentos importados, se volvió a calcular el número de personas que ya no pueden permitirse esa dieta; la diferencia es el aumento previsto de la inseguridad alimentaria aguda.
El desglose de los aumentos es el siguiente:
Asia: 10 países analizados; 9,1 millones de personas podrían verse empujadas a la inseguridad alimentaria aguda (aumento del 24 %).
África Oriental y Meridional: 16 países analizados; 17,7 millones de personas podrían verse empujadas a la inseguridad alimentaria aguda (aumento del 17,7 %).
América Latina y el Caribe: 3 países analizados; 2,2 millones de personas podrían verse abocadas a la inseguridad alimentaria aguda (aumento del 16 %).
Oriente Medio y Norte de África: 12 países analizados; 5,2 millones de personas podrían verse abocadas a una situación de inseguridad alimentaria aguda (aumento del 14 %).
África Occidental y Central: 12 países analizados; 10,4 millones de personas podrían verse abocadas a una situación de inseguridad alimentaria aguda (aumento del 21 %).
Se puede acceder a las imágenes de vídeo de la operación de emergencia del WFP en el Líbano aquí.
Se puede acceder a fotos en alta resolución aquí y aquí.
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El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas es la organización humanitaria más grande del mundo que salva vidas en emergencias y utiliza la asistencia alimentaria para allanar el camino hacia la paz, la estabilidad y la prosperidad de las personas que se recuperan de conflictos, desastres y el impacto del cambio climático.
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