El Salvador: vigilar el río desde el cielo
A orillas del río Lempa, en La Pita, en El Salvador, las mujeres conocen mejor que nadie la fuerza y los caprichos del agua. Durante la temporada seca, el río les da alimento e ingresos a través de la pesca y la recolección de punches (cangrejos de manglar), pero cuando llegan las lluvias, ese mismo río se convierte en una amenaza. Hoy, un grupo de mujeres utiliza una herramienta poco común para enfrentar ese riesgo: los drones.
Veinte mujeres de seis comunidades de San Vicente han cambiado la incertidumbre por una nueva perspectiva desde el aire. Entrenadas como pilotas de drones, hoy contribuyen a fortalecer los sistemas de alerta temprana y la preparación ante inundaciones. Antes, seguir el comportamiento del río significaba acercarse a sus orillas en momentos de riesgo y medir el agua con métodos tan simples como precarios.
Para Jocelyn Cristabel Rosales, de 32 años, madre de dos hijos, aprender a pilotar drones era algo que nunca le pasó por la cabeza. Ahora forma parte de un grupo de mujeres que contribuyen a proteger sus comunidades. "En mi vida nunca me lo imaginé, es muy lindo, pero una siempre tiene que aprender de todo", explica.
Para ella, el aprendizaje ha significado mucho más que adquirir nuevas habilidades. También le ha permitido ganar confianza en sí misma y descubrir habilidades que no sabía que tenía. El reconocimiento de sus hijos se ha convertido en una de sus mayores motivaciones.
"Se sienten orgullosos de mí. Me dicen: 'Mamá, has aprendido, ', y eso me motiva a seguir aprendiendo y a hacerlo cada vez mejor".
Entre las mujeres formadas se encuentra también Carolina Lovato, recolectora de punches e integrante de una organización comunitaria de mujeres en La Pita. Cuando escuchó que se abriría una formación para pilotas de drones, no dudó en inscribirse. "Lo que más disfruto de volar el dron es que puedo ver toda mi comunidad sin tener que correr riesgos", comenta.
Con estas herramientas pueden observar la corriente, identificar zonas vulnerables y evaluar el riesgo de inundaciones sin exponerse al peligro. La información obtenida permite alertar y proteger a las familias del riesgo de desbordamiento del río. Contar con información en tiempo real marca la diferencia.
En La Pita, aprender a pilotar drones no solo abrió una ventana al cielo. Para muchas mujeres, fue también una oportunidad de salir por unas horas de una rutina marcada por el cuidado de los hijos, las tareas domésticas y otras responsabilidades, y descubrir que ellas también podían liderar desde las alturas.
El próximo objetivo de Jocelyn es compartir con otras mujeres los conocimientos que ha adquirido. Porque, como ella dice, las mujeres rurales son "fuertes y luchadoras" y, cuando se les presenta la oportunidad, lideran con soluciones. "Si uno sabe algo y nadie más en la comunidad lo sabe, se siente bien, porque puede compartirlo."