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El Niño en la Amazonía: fortaleciendo la resiliencia ante las crisis en Surinam

En la Amazonía de Surinam, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) está apoyando a las comunidades indígenas y maroon para prepararse ante los efectos de El Niño, actuando de manera anticipada para proteger los alimentos, los medios de vida y el acceso fluvial.
, Bryanna Hadaway
Vista desde el interior de una embarcación de madera que se dirige a un muelle fluvial. En primer plano, pasajeros con sombreros para el sol observan cómo la embarcación se acerca a unas escaleras de concreto que ascienden desde una orilla arenosa rodeada de palmeras, exuberante vegetación y un cielo parcialmente nublado.
Visita a las comunidades maroon en Surinam. Foto: ©WFP/Simon Herteleer

En Surinam, los ríos son mucho más que vías navegables. Son carreteras, mercados y líneas vitales que conectan a las comunidades que habitan en el vasto y remoto interior selvático del país. Durante generaciones, las comunidades indígenas y maroon han dependido de estos cursos de agua, adaptando sus vidas a los ritmos de la naturaleza.

Pero esos ritmos están cambiando.

Los períodos de sequía son más prolongados, las inundaciones más intensas y las lluvias cada vez más impredecibles. Esto dificulta que las comunidades produzcan alimentos, generen ingresos y accedan a bienes esenciales. Cuando el nivel de los ríos disminuye durante las sequías, las embarcaciones tienen dificultades para llegar a las aldeas más remotas. Los precios de los alimentos aumentan, los costos de transporte se elevan y las familias pueden quedar aisladas de bienes y servicios fundamentales.

Para WFP, esta realidad refuerza una lección clave: la resiliencia se construye antes de una crisis, no como respuesta a ella.

Un nuevo enfoque para la preparación

En Surinam y el resto del Caribe, WFP trabaja junto a gobiernos, autoridades nacionales de gestión de desastres y socios locales para fortalecer la resiliencia antes de que las amenazas se conviertan en emergencias humanitarias.

Un elemento central de este esfuerzo es la colaboración con el Gobierno de Surinam a través del Nationaal Coördinatie Centrum voor Rampenbeheersing (NCCR) y el Ministerio de Asuntos Sociales y Vivienda Pública (MOSAPH). Asimismo, la cooperación con organizaciones de pueblos indígenas y tribales, como la VIDS (Asociación de Líderes de Aldeas Indígenas de Surinam) y KAMPOS, que representa a los seis pueblos maroon de Surinam (Kwinti, Aluku, Matawai, Paramaccaners, Okanisi y Saramacca), contribuye a comprender mejor los riesgos, fortalecer los sistemas de preparación e identificar soluciones prácticas que ayuden a las comunidades a resistir futuros impactos.

Abordar este desafío requiere actuar en varios frentes. Esto incluye establecer mecanismos de acción anticipatoria que permitan intervenciones más tempranas, analizar las vulnerabilidades de las cadenas de suministro, fortalecer los medios de vida y apoyar una planificación basada en evidencia. También implica reconocer que la resiliencia no puede lograrse mediante una única intervención. Por el contrario, requiere un enfoque integral que combine mecanismos de preparación ante desastres, sistemas de protección social adaptables a crisis, logística y un sólido análisis del contexto. En el centro de todo ello está el compromiso de garantizar que las propias comunidades indígenas y maroon participen activamente y contribuyan a diseñar las soluciones destinadas a apoyarlas.

Trabajadora de WFP de espalda bajando unas escaleras de que descienden hasta una orilla del río arenosa rodeada de palmeras, exuberante vegetación y un atardecer dorado. En el río, se pueden visualizar dos embarcaciones de madera y personas de la comunidad.
Foto: ©WFP/Simon Herteleer

 

Aprendiendo de las comunidades del interior

Estas prioridades cobraron una relevancia especial durante una reciente misión de WFP al interior de Surinam.

La misión buscó comprender mejor la diversidad de comunidades que viven lejos de los centros costeros del país. Los equipos de WFP trabajaron para identificar limitaciones críticas en las cadenas de suministro, detectar cuellos de botella logísticos que pueden surgir durante una emergencia y evaluar cómo las comunidades acceden a alimentos y bienes esenciales a lo largo del año.

Igualmente importante fue el diálogo directo con las comunidades indígenas Trio en la región de Kwamalasamutu, al sur del país y cerca de la frontera con Brasil, así como con las comunidades maroon Saamaka a lo largo del Alto Río Surinam. El objetivo fue comprender cómo El Niño podría afectar sus medios de vida, escuchar sus prioridades y asegurar que el apoyo responda a sus necesidades.

Estas conversaciones revelaron que el conocimiento tradicional acumulado durante generaciones ofrece soluciones valiosas para adaptarse a los riesgos climáticos y fortalecer la resiliencia. Estos sistemas de conocimiento constituyen formas de gestión ambiental desarrolladas a lo largo del tiempo y son fundamentales para la identidad cultural, la gobernanza y el bienestar de las comunidades indígenas y tribales.

El valor del conocimiento indígena Trio

Durante siglos, las comunidades Trio han mantenido una profunda relación de reciprocidad con sus territorios, desarrollando un amplio conocimiento sobre los ecosistemas locales, los sistemas fluviales y los ciclos estacionales.

Con el tiempo, estas comunidades han desarrollado prácticas que les permiten adaptarse a las condiciones ambientales cambiantes mientras preservan sus tradiciones culturales y la cohesión social.

WFP está comprometido con el apoyo e integración de enfoques impulsados por las propias comunidades, que reflejen sus realidades, prioridades y contextos culturales, respetando plenamente sus derechos. Las soluciones más sostenibles suelen ser aquellas que aprovechan las fortalezas, conocimientos y sistemas de gobernanza existentes, proporcionando al mismo tiempo herramientas, recursos e información adicionales para prepararse ante futuras crisis.

Dos hombres observan un folleto en una ribera cubierta de hierba. El hombre de la izquierda lleva una gorra azul, camisa de manga larga, chaleco y pantalones de campo, mientras señala el documento. El hombre de la derecha viste un sombrero blanco, una túnica estampada de colores y pantalones celestes; sostiene un bastón de madera mientras mira el folleto. Al fondo se observan un amplio río y una canoa de madera bajo un cielo parcialmente nublado.
Conversaciones con el Granman, o jefe supremo de la nación maroon en Surinam. Foto: ©WFP/Simon Herteleer
Por qué la acción anticipatoria es importante: convertir los datos en acción

Tradicionalmente, la respuesta humanitaria comienza después de que ocurre una crisis. La acción anticipatoria busca cambiar este enfoque utilizando pronósticos y sistemas de alerta temprana para activar apoyo antes de que se produzcan los impactos más severos, ayudando a las comunidades a salvar vidas, proteger sus medios de vida y salvaguardar su seguridad alimentaria.

Esto es particularmente importante en Surinam, donde fenómenos climáticos como El Niño pueden alterar los sistemas fluviales de los que dependen las comunidades remotas para el transporte, los medios de vida y el acceso a los alimentos. Actuar con anticipación puede fortalecer la preparación y contribuir a una resiliencia más duradera.

Para convertir las alertas tempranas en acciones tempranas, WFP reunió a entidades gubernamentales, instituciones técnicas y organizaciones de la sociedad civil, como VIDS y Medical Mission, en un taller de Acción Anticipatoria centrado en Surinam. La combinación de información recopilada durante las misiones de campo, datos de riesgo, evaluaciones técnicas y la experiencia de múltiples actores permitió desarrollar una hoja de ruta más específica y adaptada al contexto del país, garantizando que las alertas tempranas puedan traducirse en medidas concretas que lleguen a las comunidades cuando más las necesitan.

Mirando hacia adelante

A medida que los riesgos climáticos se intensifican, la pregunta ya no es si ocurrirán nuevas crisis, sino cuán preparados estarán los países y las comunidades cuando estas sucedan.

En la Amazonía de Surinam, esa preparación es especialmente importante. Muchas comunidades remotas dependen de los ríos para el transporte, la alimentación, los medios de vida y el acceso a servicios esenciales. Durante períodos de sequía severa, la disminución de los niveles de agua puede hacer que algunas comunidades sean cada vez más difíciles de alcanzar, interrumpiendo las rutas de suministro y dejando a las familias aisladas precisamente cuando más necesitan apoyo.

Aquí es donde la acción anticipatoria puede marcar la diferencia. Al vincular la información de alerta temprana con acciones y financiamiento previamente acordados, es posible movilizar apoyo antes de que las condiciones empeoren. Actuar con anticipación ayuda a proteger los alimentos y los medios de vida, fortalecer las cadenas de suministro de última milla y llegar a las comunidades vulnerables antes de que el acceso se vuelva más difícil y costoso.

Para WFP, el valor de este enfoque va más allá de responder antes. Invertir antes de una crisis puede reducir los costos humanos y operativos de la respuesta una vez que el impacto se ha agravado, al tiempo que fortalece los sistemas nacionales y comunitarios para gestionar riesgos futuros.

Al combinar los avances de la ciencia y los sistemas de pronóstico con el liderazgo gubernamental, generaciones de conocimiento tradicional y la experiencia técnica de WFP, Surinam está dando pasos importantes hacia un futuro más resiliente: un futuro en el que la acción comienza antes de que las sequías se profundicen, antes de que los ríos retrocedan y en el que las personas más afectadas participan activamente en la construcción de soluciones.

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