Se está formando un fenómeno de El Niño, y millones de personas en situación de inseguridad alimentaria se encuentran en su trayectoria. Esta previsión llega en un momento en el que millones de personas ya se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda provocada por los conflictos, la inestabilidad económica, los desplazamientos, las crisis climáticas recurrentes y las perturbaciones económicas vinculadas al conflicto en curso en Oriente Medio.
Este llamamiento conjunto marca un cambio de paradigma: pasar de reaccionar ante las crisis a financiar medidas preventivas antes de que se produzcan, a una escala sin precedentes.
La financiación respaldará un conjunto de medidas preventivas de eficacia probada, adaptadas a los contextos locales específicos. Entre ellas se incluyen la ayuda en efectivo, la distribución de semillas resistentes a la sequía y/o a las inundaciones, medidas de protección del ganado, sistemas de recogida y almacenamiento de agua, infraestructuras de protección contra las inundaciones, asesoramiento agrícola y la difusión de información de alerta temprana.
Esto ayudará a los hogares vulnerables a proteger sus medios de subsistencia, estabilizar el consumo de alimentos, salvaguardar la producción agrícola y reforzar la resiliencia ante futuras crisis.