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Crónica de una inundación anunciada: proteger vidas y viviendas

La historia de Dalinda Carranza muestra cómo la preparación temprana, el apoyo comunitario y la asistencia anticipada ayudaron a familias vulnerables en Ecuador a resistir y adaptarse a inundaciones cada vez más severas.
, WFP Ecuador
Dalinda Carranza, integrante de la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón. Recibe a los visitantes en un pasillo improvisado en la planta baja de su vivienda. Photo : © WFP/Gonzalo Ruiz
Dalinda Carranza, integrante de la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón. Recibe a los visitantes en un pasillo improvisado en la planta baja de su vivienda. Foto : © WFP/Gonzalo Ruiz

de mañana en el municipio de Samborondón, en la región costera de Ecuador. Las intensas lluvias que azotaron la zona durante la noche han cesado, y la luz del día revela un paisaje inundado. En medio de las aguas crecientes se alza una modesta vivienda construida sobre pilotes de bambú, hogar de la familia de ocho miembros de Dalinda Carranza, incluida su hija Geraldine, de 23 años, quien tiene una discapacidad auditiva que le impide percibir la intensidad de la lluvia.

Dalinda y su familia se encuentran entre los más de doscientos hogares que lograron prepararse antes de que su zona se inundara. Gracias a las alertas meteorológicas tempranas y a la asistencia en efectivo, pudieron proteger aquello por lo que habían trabajado duro antes de la llegada del agua. Con el apoyo recibido, almacenaron alimentos, agua y medicinas para afrontar los momentos más difíciles de la inundación, pese a quedar aislados de las localidades cercanas y sin acceso a bienes y servicios esenciales.

«Esta asistencia fue crucial para nuestra familia», dice Dalinda mientras organiza los granos secos, el arroz, el agua, el café, el aceite y las medicinas compradas con el dinero recibido. 

Para conseguir suministros diarios, Dalinda y su esposo Pedro deben desplazarse en canoa debido al alto nivel del agua. «El apoyo comunitario es vital en momentos como este; no tenemos canoa propia, pero cinco vecinos han puesto las suyas a disposición para transportar a todas las familias de la comunidad», explica Dalinda.

Pedro Arteaga, integrante de la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón, traslada en canoa al personal de WFP por un canal de agua para observar los efectos de las inundaciones en el sector de Quevedo. Foto : © WFP/Gonzalo Ruiz
Pedro Arteaga, integrante de la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón, traslada en canoa al personal de WFP por un canal de agua para observar los efectos de las inundaciones en el sector de Quevedo. Foto: © WFP/Gonzalo Ruiz

En los últimos años, las fuertes lluvias han afectado significativamente sus vidas. Las paredes y el piso de su vivienda se han humedecido y corren el riesgo de colapsar. De cara al futuro, Dalinda espera estar mejor preparada, empezando por reparar su casa y comprar alimentos antes de la temporada de lluvias.

«La temporada de invierno es muy dura para nosotros; perdemos nuestra fuente de ingresos, nuestra vivienda se deteriora año tras año y tenemos que adaptarnos a vivir con el agua hasta la cintura», dice Pedro, agricultor local. Debido a las intensas lluvias, fue necesario adelantar la cosecha de arroz, lo que provocó pérdidas en varios cultivos. También se reportaron pérdidas de ganado.

“La temporada de lluvias, año tras año, provoca impactos cada vez más severos” - Freddy Camacho, Director de Gestión de Riesgos del Municipio de Samborondón

Dalinda y Pedro son miembros activos de la comunidad de Quevedo y han participado en todas las capacitaciones impartidas por WFP y el Gobierno Municipal de Samborondón. Recibieron formación en primeros auxilios, evacuación en caso de incendio, deslizamientos e inundaciones, con especial atención a la evacuación de personas con discapacidad y personas mayores.

«Nuestra comunidad se organizó para distribuir ayuda y alimentos. A pesar de las dificultades, hemos demostrado resiliencia y solidaridad, apoyándonos mutuamente y compartiendo recursos y conocimientos para superar los desafíos que enfrentamos durante esta temporada», comenta Pedro.

Freddy Camacho, director de Gestión de Riesgos del Municipio de Samborondón, destaca la importancia de la preparación comunitaria: «La temporada de lluvias, año tras año, provoca impactos cada vez más severos». Esta es la primera vez que el gobierno local trabaja en acciones anticipatorias.

La unión hace la fuerza
Dalinda Carranza, Angela Arteaga y Dilan Arteaga cruzan un puente improvisado de madera para atravesar las aguas de la inundación y llegar a su vivienda. La familia pertenece a la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón. Foto : © WFP/Gonzalo Ruiz
Dalinda Carranza, Angela Arteaga y Dilan Arteaga cruzan un puente improvisado de madera para atravesar las aguas de la inundación y llegar a su vivienda. La familia pertenece a la comunidad de Los Espinos, en el municipio de Samborondón. Foto : © WFP/Gonzalo Ruiz

En febrero de 2025, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) activó su mecanismo de acción anticipatoria en las comunidades de Quevedo y Los Espinos para asistir a las personas antes de que ocurrieran las inundaciones. El 11 de febrero de 2025, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) emitió una alerta de nivel alto por lluvias intensas, tormentas y vientos fuertes.

Con más de 50 mm de lluvia al día registrados durante 3 a 5 días y una alerta roja vigente, WFP procedió a distribuir asistencia ante el riesgo inminente de inundaciones, en el marco de lo que se conoce como acción anticipatoria. En un plazo de 48 horas, 213 hogares vulnerables recibieron transferencias monetarias de 185 USD para adquirir bienes esenciales.

También se compartieron mensajes de alerta temprana por SMS y WhatsApp, con avisos de inundación y recomendaciones sobre nutrición y seguridad, en coordinación con el INAMHI y el Municipio. En 2024, WFP también trabajó en el fortalecimiento de las capacidades comunitarias para actuar antes de que ocurran los impactos, en colaboración con el INAMHI, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) y el Gobierno Municipal de Samborondón.

El programa de acción anticipatoria en Ecuador es financiado por Alemania e Irlanda.

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