El Programa Mundial de Alimentos (WFP) se enfrenta a un reto fundamental: cómo proteger a más personas de crisis cada vez más predecibles, con menos recursos. Esta urgencia se refleja en compromisos globales como los resultados del «Gran Acuerdo» sobre la Acción Anticipatoria (AA), el «Reajuste Humanitario» y el Plan Estratégico del WFP para 2026-2029, que exigen un cambio decisivo hacia enfoques proactivos y rentables que reduzcan los impactos antes de que las crisis se agraven.
Esta estrategia establece cómo contribuirá el WFP a estos compromisos globales y define su papel estratégico en el fomento de la adaptación al cambio climático en diversos contextos nacionales. Basándose en más de una década de experiencia, la visión del WFP es salvar vidas y proteger la seguridad alimentaria y de la nutrición de forma más eficaz, anticipándose a los fenómenos meteorológicos extremos previsibles en lugar de responder una vez que se producen los impactos humanitarios.