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Detrás de los datos y mapas están las personas

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, Annette Castillo comparte cómo una pasantía se convirtió en más de 16 años de trabajo en emergencias, análisis de seguridad alimentaria y escucha a comunidades en crisis.
, Tayra Pinzón
Annette en sus inicios en WFP
Foto de Annette al ingresar como pasante al Programa Mundial de Alimentos en el año 2010. Foto: Archivo WFP

Cuando Annette Castillo llegó al Programa Mundial de Alimentos en junio de 2009, estaba terminando su tesis de ingeniería ambiental y comenzaba una pasantía en la oficina regional para América Latina y el Caribe. Su trabajo inicial estaba lejos del terreno con bases de datos, mapas, porcentajes de hogares, indicadores y análisis. Pero en WFP, Annette descubrió que la información no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para tomar decisiones que pueden cambiar la vida de una familia afectada por una sequía, una emergencia, una crisis migratoria o un desastre natural. 

A lo largo de más de 16 años, Annette ha apoyado múltiples emergencias y análisis en la región. Recuerda el terremoto de Haití como una de sus primeras grandes experiencias dentro de WFP, aunque la vivió desde el manejo de información y el apoyo remoto. Después vendrían otros contextos que marcaron su carrera: la sequía en Honduras, la afectación por la roya del café en Centroamérica, la respuesta a los huracanes Eta e Iota, los análisis sobre migración en el Darién y en países del norte de Centroamérica, la pandemia por COVID-19 y, más recientemente, la respuesta al terremoto en Venezuela. 

“Cuando uno ve la teoría en práctica, ahí uno dice: esto vale la pena".

En Honduras, por ejemplo, trabajó con comunidades afectadas por la sequía y con pequeños productores de café golpeados por la roya. Allí comprendió mejor cómo una crisis agrícola puede afectar directamente la alimentación, los ingresos y la estabilidad de familias que dependen de cultivos de subsistencia. Para Annette, esas experiencias ayudaron a conectar su formación técnica con la realidad cotidiana de las personas a las que WFP acompaña. 

El Darién: una experiencia que la marcó 

Entre todas las emergencias que ha vivido, el trabajo relacionado con la crisis migratoria en el Darién ocupa un lugar especialmente difícil en su memoria. En grupos focales y conversaciones con personas migrantes, escuchó relatos de familias que habían cruzado la selva enfrentando peligros extremos, pérdidas, separación, violencia y agotamiento físico y emocional. 

Allí, Annette vio de cerca cómo una crisis puede empujar a las personas a tomar rutas que nadie elegiria si tuviera otra opcion. Vio niños separados de sus familias, personas que habían perdido seres queridos en el camino y mujeres que cargaban historias profundamente dolorosas. Una de las historias que más la impactó fue la de una mujer que perdió a su bebé al cruzar un río crecido durante la travésía.

“Fue muy difícil. Es una crisis que le puede pasar a cualquiera. Eso pudo haber sido cualquiera de nosotros”. 

Para Annette, escuchar no era solamente parte de una evaluación. Era también una responsabilidad humana. En momentos así, explica, se vuelve fundamental saber cuando detener una entrevista, cuando cuidar a la persona que está compartiendo su historia y cuando referirla a servicios de apoyo psicosocial disponibles a través de organizaciones socias. 

Annette junto a Lola Castro y David Beasley en una estación temporal de recepción migratoria en Darién, Panamá en 2022
Annette junto a Lola Castro y David Beasley en una estación temporal de recepción migratoria en Darién, Panamá en 2022.  Foto: WFP/Carlos Cruz
Una carrera hecha de adaptación

Si algo ha definido la trayectoria de Annette en WFP es la capacidad de adaptarse. Cada país, cada emergencia y cada comunidad exigen preguntas distintas y respuestas distintas. Un análisis que funciona en un contexto puede necesitar ajustes en otro. Una herramienta diseñada desde una computadora cobra otro sentido cuando se prueba en una comunidad afectada por una crisis.

Ese aprendizaje constante es una de las cosas que más valora de su trabajo. Annette reconoce que su carrera le ha permitido crecer profesional y personalmente, aprender de distintas realidades y aportar en momentos en los que la información oportuna puede ayudar a orientar mejor la asistencia.

También ha asumido roles de liderazgo dentro de la oficina, incluyendo su servicio como presidenta de la asociación de personal en Panamá. Esa experiencia le ha enseñado otra dimensión de la escucha: no solo la escucha a comunidades afectadas por crisis, sino también la escucha a colegas, equipos y personas con distintas formas de vivir la incertidumbre y buscar soluciones.

La familia que acompaña desde lejos

Detrás de cada misión también esta su familia quienes han acompañado su recorrido con orgullo y, muchas veces, con preocupación. Sus padres suelen recordarle que tiene un trabajo estresante, especialmente cuando viaja a terreno o participa en respuestas de emergencia.

Annette entiende esa preocupación. Los lugares a los que viaja por trabajo no siempre son fáciles. Pero también sabe que conocer otros contextos le ha dado una mirada más amplia sobre la vida, sobre la resiliencia de las personas y sobre la importancia de estar presente cuando una comunidad atraviesa un momento crítico.

Su sobrina, que está por cumplir seis años, todavía mira su trabajo con ojos de niña. Para ella, su tía viaja y ayuda. Esa mirada sencilla también resume algo esencial de la vida humanitaria: estar donde se necesita, aunque el camino sea difícil.

Lo que la sigue moviendo

Annette sigue encontrando motivación en el terreno, en las conversaciones con las personas y en la posibilidad de escuchar sus necesidades. Sabe que la asistencia concreta de WFP, aunque parezca sencilla, puede aliviar la carga de una familia en un momento crítico. 

Lo que más me inspira es cuando voy al terreno y hablo con la gente, y ves que realmente una canasta de comida sí hace una diferencia.

Entrevistando a los afectados por los terremotos en La Guaira, Venezuela, 2026. Foto: Archivo/WFP
Entrevistando a los afectados por los terremotos en La Guaira, Venezuela, 2026. Foto: Archivo/WFP

Una canasta de alimentos, una tarjeta o una asistencia en efectivo no son solo mecanismos de entrega. Son formas de apoyar a una familia cuando más lo necesita. También son una muestra de que alguien se tomó el tiempo de escuchar, comprender y responder. 

En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, su historia recuerda que el trabajo humanitarío no siempre ocurre bajo los reflectores. A veces empieza frente a una computadora, leyendo mapas y analizando indicadores. A veces ocurre en una conversación difícil, en una comunidad afectada, en un grupo focal con personas migrantes o en una emergencia dónde cada decisión cuenta. 

En cada etapa de su carrera, Annette ha encontrado una misma certeza: detrás de los datos hay personas. Y llegar a ellas, escucharlas y apoyar respuestas que respondan a sus necesidades sigue siendo el centro de todo. 

 

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