Emprendiendo Sueños

Publicado el 10 Febrero 2017
La historia de Andrea, una refugiada colombiana que salió de su país y emprendió un nuevo futuro en Ecuador.
Andrea*, vivía con sus dos hijas de 11 y 8 años en una vereda del departamento de Putumayo, Colombia. Allí, ella se dedicaba a la agricultura en una finca de propiedad de sus padres, y sus hijas asistían a la escuela con normalidad.

Ella y su familia vivían una vida tranquila, sin embargo, esta se vio truncada a causa del acoso que sufrió su hija por parte de un miembro de un grupo armado. Ante el riesgo que esto representaba para sus hijas, Andrea no lo pensó dos veces y decidió cruzar la frontera hacia Ecuador junto a su familia.

Una vez en Ecuador, el Albergue de primera acogida Kausarina Huasi, gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR),  fue su primer espacio seguro, donde el Programa Mundial de Alimentos (PMA) le proporcionó apoyo para la compra de alimentos a través de la entrega mensual de tarjetas electrónicas y capacitaciones nutricionales.

A pesar del rechazo que genera su nacionalidad y su situación como madre soltera, Andrea no desfalleció en su búsqueda de empleo. Ella decidió emprender su propio negocio pintando uñas, con el que logró alquilar un cuarto cómodo para ella y sus hijas.

Con la asistencia continua del PMA, Andrea compra alimentos frescos y nutritivos a través de una tarjeta electrónica mensual. Ella asegura que con esta asistencia “mis preocupaciones disminuyeron ya que mi alimentación y la de mis hijas es fundamental (…) No tengo nevera, entonces poder comprar cada día alimentos frescos es fundamental para la alimentación de mis hijas. Si no fuera por el PMA todo hubiera sido más crítico”.

Andrea participa mensualmente en las capacitaciones nutricionales del PMA donde ha aprendido nuevas recetas que incorporan productos saludables y locales a la dieta diaria de su familia. “Yo pongo en práctica en mi hogar todas las recetas que aprendo. Y poder asegurar una buena alimentación para mis hijas me permite impulsar mis deseos de un mejor futuro”.

Buscando cumplir su sueño de tener un negocio propio, Andrea participó en una iniciativa desarrollada por ACNUR en colaboración con la organización la Sociedad Hebrea de Ayuda a los Inmigrantes (HIAS) y el Instituto Superior Tecnológico Crecer Más, ISTEC; y fue una de los 50 emprendedores seleccionadas que recibieron un apoyo económico y asesoría para desarrollar su iniciativa.

Gracias al premio que recibió y a sus ahorros, Andrea logró hacer su sueño realidad: poner su salón de belleza. Con su pequeño negocio, mucho esfuerzo y el apoyo continuado de organizaciones como el PMA, Andrea por fin siente que está reconstruyendo su vida. Ahora puede dedicarle más tiempo a su familia, en especial su hija menor, quien vive con una discapacidad.

La atención oportuna que brinda el PMA, permite a las familias recién llegadas, sentirse aliviadas en cuanto a la alimentación de su familia, lo que les impulsa a emprender nuevos medios en busca de construir un futuro mejor.

 

 

*Nombre cambiado por razones de confidencialidad