Un caso de ahora, no para más tarde

Publicado el 28 Abril 2017

En Yemen, no existe tal cosa como el desayuno, el almuerzo o la cena. Ya no. De hecho, para muchos, no existe tal cosa como comer siquiera.

El conflicto se ha encargado de eso. Una cosecha virtualmente es inexistente, mientras que la muerte es constante. Casi siete millones de personas están al borde de la hambruna en Yemen, la emergencia alimentaria más grande que hemos enfrentado en el Programa Mundial de Alimentos (WFP).

Tristemente, esto es sólo el comienzo de la crisis a la que enfrentamos. El arco de hambruna se extiende  desde Yemen hacia el oeste a través de Somalia, Sudán del Sur y el Noroeste de Nigeria, donde millones dependen de la ayuda humanitaria para mantenerse con vida. En Sudán del Sur, cuando distribuimos alimentos, las personas hacen filas durante cuatro días.

Ayudarlos requiere superar grandes desafíos logísticos, que a menudo se agravan por los conflictos. Estamos haciendo todo lo que podemos, sin embargo tenemos recursos limitados. Nuestras arcas están casi agotadas y eso significa que debemos disminuir las raciones de alimentos.

Hacemos esto a través de un proceso llamado “priorización”. Pero esta palabra es demasiado burocrática para mí. Lo que significa es que debemos decidir que una persona con hambre merece más comida que otra. Estas son decisiones dolorosas que tienen el potencial de determinar si un niño vive o muere. No conozco ninguna moral o sistema de creencias donde esto sea aceptable.

Me parece que el mundo tiene dificultad de despertar ante esta tragedia, como a menudo hacemos cuando la historia se repite frente a nosotros. Pero yo veo señales de que la consciencia está aumentando, finalmente. En mi primer viaje desde que me convertí en el Director Ejecutivo del PMA, he asistido a las conferencias de donantes en Ginebra, en la cual se dieron generosas promesas de países donantes – más de mil millones de dólares – para la crisis en Yemen.

El mundo debe extender ahora esta buena voluntad a todos los países que enfrentan hambrunas. Debe transformar estas promesas en recursos ahora. El costo humano que representa esta demora es inaceptable. Estos son nuestros hermanos y hermanas, y todos debemos hacer lo que podamos para satisfacer sus necesidades.

Y sí, escucho las reservas. Veo el signo de interrogación formándose en mentes prudentes. ¿El dinero es lo único que puede solucionar la crisis?. Supongo que sería bueno si pudiera, pero claro que no es así. El conflicto hace más difícil alimentar a las personas hambrientas, independientemente de cuántos recursos el PMA pueda recaudar. Necesitamos financiamiento, es cierto, pero nosotros y las demás organizaciones humanitarias necesitamos también un fuerte respaldo político para garantizar que la ayuda que necesitan las personas les llegue. En Yemen, impulsamos la reapertura del puerto de Hodeida, el cual maneja recursos vitales. En Sudán del Sur, se debe aplicar presión en las partes involucradas en el conflicto, de manera que la seguridad básica sea garantizada a los trabajadores humanitarios y civiles. En Nigeria y Somalia, se deben continuar los esfuerzos para acabar con los conflictos brutales.

Siendo la organización humanitaria más grande del mundo, sabemos cómo trabajar en  emergencia, incluso en medio de los conflictos. Con nuestros socios, en las áreas más peligrosas de Nigeria y Sudán del Sur, aerotransportamos recursos y personas usando helicópteros. Nuestros colegas son de las personas más dedicadas en el planeta. Algunas han perdido sus vidas mientras tratan de salvar a otros.

No es fácil, y el riesgo nunca será erradicado en tiempos de conflicto. Mientras deseamos vehementemente la paz, podemos y seguiremos haciendo nuestro trabajo mientras el conflicto continúe. 

Incluso mientras hacemos nuestro trabajo, nos preguntamos si el mundo sabe esto: sin más recursos, el PMA se quedará corto en su misión para salvar vidas. Para decirlo sin rodeos, las personas morirán porque no pudimos conseguir los recursos para ayudarlos. Para mí, eso simplemente es absurdo. Debemos actuar ahora, no después. 


 

David Beasley es el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.