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La FAO lanza iniciativa regional América Latina y el Caribe sin Hambre

SANTIAGO.

27 de abril de 2007 –Con la participación del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) lanzó la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre, la cual busca erradicar este flagelo que afecta a 52,4 millones de personas en esta región.

De acuerdo con la FAO, el problema del hambre en la Región radica en el acceso a los alimentos y no en su disponibilidad, como puede ocurrir en otras regiones del mundo. Vista como un todo, América Latina y el Caribe cuenta con un ingreso de calorías per capita superior a Asia y el Pacífico y la región de África Subsahariana.

Uno de los factores primordiales para explicar la situación de inseguridad alimentaria en la Región tiene que ver con la enorme inequidad económica. Esta inequidad causa un reparto disparejo en los frutos del crecimiento económico y funciona como un freno a la reducción de la pobreza, señala la FAO.

En el evento del lanzamiento, que fue presidido por el Representante Regional de la FAO, José Graciano da Silva, participaron ministros del gobierno brasileño, ministros del gobierno chileno, miembros del cuerpo diplomático, así como representantes de las agencias del Sistema de las Naciones Unidas.

Por su parte, el Director Regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para América Latina y el Caribe, Pedro Medrano, quien asistió al evento, felicitó a la FAO por el lanzamiento de esta iniciativa que ayudará a combatir el hambre y la desnutrición infantil en el continente.

"Existen 9 millones de niños que en América Latina y el Caribe sufren de desnutrición crónica y el impacto de la desnutrición es gravísimo ya que cuando se priva a los niños de los nutrientes necesarios en su periodo de crecimiento, las secuelas tanto mentales como físicas que estos niños sufren son irreversibles y permanentes", destacó Medrano.

El alto funcionario del PMA agregó que la desnutrición, además de impedir el desarrollo del completo potencial de los niños, también repercute en el progreso económico de sus comunidades, e impone costos adicionales a la sociedad en la que viven añadiendo presión sobre los sistemas de educación y salud.