La hambruna golpea diversas zonas en Sudán del Sur

Publicado el 20 Febrero 2017

© WFP/George Fominye

La ONU advierte que cerca de 5 millones de personas necesitan con urgencia ayuda alimentaria, agrícola y nutricional.

JUBA – La guerra y el colapso de la economía han dejado a unas 100.000 personas en riesgo de inanición en diversas zonas de Sudán del Sur donde se declaró hoy una situación de hambruna, según alertaron tres organismos de la ONU. Un millón de personas más están clasificadas como estando al borde de padecer hambruna.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) advirtieron también que se necesitan medidas urgentes para evitar que más personas mueran de hambre. Si se suministra con urgencia ayuda sostenida y adecuada, la situación podría mejorar en los próximos meses y evitarse un mayor sufrimiento.

Se espera que el número total de personas en situación de inseguridad alimentaria aumente a 5,5 millones en el punto álgido de la temporada de carestía en julio, si no se hace nada para frenar la severidad y propagación de la crisis alimentaria.

Según la actualización de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en fases (CIF) publicada hoy por el gobierno, los tres organismos de la ONU y otros socios humanitarios, 4,9 millones de personas -más del 40 por ciento de la población de Sudán del Sur- necesitan ayuda urgente de tipo alimentario, agrícola y nutricional.

Se necesita urgentemente acceso humanitario sin trabas a todas las personas que se enfrentan a hambrunas o están en riesgo de padecerla para evitar una escalada de la catástrofe, según instaron las Naciones Unidas. Sólo puede frenarse la propagación del hambre si se amplía la asistencia humanitaria y llega a los más vulnerables.

La hambruna afecta actualmente a zonas del estado de Unity en la región norte-central del país. Una declaración formal de hambruna significa que la población ha empezado a morir de hambre. La situación es la peor catástrofe de este tipo desde que comenzaron los enfrentamientos en el país africano hace más de tres años.

“La hambruna se ha convertido en una trágica realidad en diversas zonas de Sudán del Sur y ha ocurrido lo que más temíamos: muchas familias han agotado todos los medios con que cuentan para sobrevivir”, aseguró el Representante de la FAO en Sudán del Sur, Serge Tissot. “La población es básicamente campesina –añadió- y la guerra ha interrumpido las labores agrícolas. Han perdido su ganado, incluso sus aperos. Durante meses han dependido totalmente de las plantas que pudieran encontrar y los peces que lograsen atrapar”.

La malnutrición es una grave emergencia de salud pública, incrementada por los combates generalizados, el desplazamiento de población, la falta de acceso a los servicios de salud y de saneamiento. El informe de la CIF estima que 14 de los 23 condados examinados padecen malnutrición aguda global (MAG) igual o superior al umbral de emergencia del 15 por ciento, con algunas zonas llegando incluso al 42 por ciento.

“Actualmente se calcula que más de un millón de niños sufren malnutrición aguda en todo Sudán del Sur; y más de un cuarto de millón de ellos ya están gravemente desnutridos. Si no llegamos a estos niños con ayuda urgente, muchos de ellos morirán”, señaló Jeremy Hopkins, Representante de UNICEF en Sudán del Sur. “Instamos a todas las partes a que permitan a las organizaciones humanitarias un acceso sin restricciones a las poblaciones afectadas, para que podamos ayudar a los más vulnerables y evitar otra catástrofe humanitaria”, añadió Hopkins.

“Esta hambruna ha sido provocada por el hombre. WFP y toda la comunidad humanitaria hemos estado tratando de evitar esta catástrofe con todas nuestras fuerzas, movilizando una respuesta humanitaria de una escala que francamente habría parecido imposible hace tres años. Pero también hemos avisado que la ayuda humanitaria no puede lograr muchos resultados sin haber una paz y seguridad verdaderas, tanto para los trabajadores de socorro como para las personas afectadas por la crisis a las que sirven”, indicó por su parte la Directora de WFP en el país, Joyce Luma. “Seguiremos haciendo todo lo posible para detener y revertir la propagación del hambre”.

En todo el país, tres años de conflicto han socavado gravemente la producción agrícola y los medios de subsistencia rurales. El aumento de la violencia desde julio de 2016 ha devastado aún más la producción de alimentos, incluso en zonas que previamente eran estables. El aumento de la inflación -hasta un 800 por ciento interanual- y el colapso de los mercados han afectado igualmente a zonas que tradicionalmente dependen de estos para satisfacer sus necesidades alimentarias. La población urbana sufre también para hacer frente a fuertes aumentos masivos de los precios de los alimentos básicos.

La FAO, UNICEF y WFP, junto con otros asociados, han llevado a cabo operaciones de socorro masivas desde que comenzó el conflicto, e intensificaron esos esfuerzos en 2016 para mitigar los peores efectos de la crisis humanitaria. En el estado de Bahr El Ghazal, entre otros, el equipo de evaluación de la CIF concluyó que la ayuda humanitaria había reducido allí el riesgo de hambruna.

La FAO ha proporcionado material de subsistencia de emergencia a más de 2,3 millones de personas para ayudarles a pescar o plantar hortalizas. Ha vacunado además a más de 6 millones de animales –incluyendo cabras y ovejas- para evitar más pérdidas.

WFP sigue ampliando su apoyo en Sudán del Sur a medida que aumentan las necesidades humanitarias y planea distribuir ayuda alimentaria y nutricional a 4,1 millones de personas durante la temporada de carestía este año. Aquí se incluye raciones de emergencia para salvar vidas, dinero efectivo y asistencia nutricional para personas desplazadas y afectadas por el conflicto, así como programas de recuperación o resiliencia de tipo comunitario y almuerzos escolares.

En 2016, WFP alcanzó un número récord prestando ayuda alimentaria a 4 millones de personas en Sudán del Sur- incluido el apoyo en efectivo por un total de 13,8 millones de dólares EEUU y más de 265.000 toneladas de suministros alimentarios y nutricionales. A pesar de los problemas resultantes del difícil contexto, se trata de la cifra de personas más alta que recibe asistencia de WFP desde la independencia del país.

UNICEF, por su parte, pretende tratar en 2017 a 207.000 niños que padecen desnutrición aguda grave. Trabajando con más de 40 asociados y en estrecha colaboración con WFP, UNICEF apoya a 620 centros de asistencia terapéutica de tipo ambulatorio y alrededor de 50 centros para pacientes hospitalizados en todo el país para proporcionar a los niños el tratamiento de urgencia necesario. A través de un mecanismo de respuesta rápida llevado a cabo conjuntamente con WFP, UNICEF continúa llegando a las comunidades de los lugares más remotos. Estas misiones de respuesta rápida tratan a miles de niños para evitar la malnutrición y les proporcionan servicios de vacunación, agua potable y saneamiento, que también ayudan a prevenir la malnutrición recurrente.

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