Conferencia sobre Hambre, Pobreza y Migración: conclusiones y recomendaciones

Publicado el 21 Octubre 2011
A continuación presentamos las conclusiones y recomendaciones de la Conferencia Internacional sobre Hambre, Pobreza y Migración en los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que se celebró en Panamá el pasado 4 de octubre de 2011.

Conclusiones

1. La migración es un fenómeno multidimensional, de varias causas y manifestaciones.  Existen, al menos, tres tipos principales de flujos migratorios.  Dentro de los Estados hay traslados de una zona rural a otra o de las áreas rurales a las zonas urbanas.  Este es el flujo migratorio más común entre el segmento de la población en condiciones de exclusión.  En segundo lugar está la migración que ocurre entre los Estados de la región.  Además, existen los flujos extra regionales, principalmente hacia Estados Unidos.  Estos tres tipos de migración tienen gran impacto político, económico y social en los países del SICA.

2. El fenómeno migratorio en los países del SICA debe ser puesto en el contexto de tres desafíos que estos países enfrentan: la exclusión social (acceso limitado al mercado laboral y a los servicios sociales), la debilidad institucional (especialmente, en las redes de protección social) y la transición demográfica (el tránsito de ser sociedades relativamente jóvenes a sociedades envejecidas).

3. En los países del SICA, la exclusión social está vinculada al hambre y la pobreza.  A pesar de un leve mejoramiento en las condiciones sociales experimentado en los últimos quince años, los países del Sistema se mantienen en una situación de extrema vulnerabilidad, lo que pone en riesgo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).  La mitad de sus habitantes sobrevive en condiciones de pobreza.

4. A las causas estructurales de la pobreza en los países del SICA—altos índices de desigualdad socioeconómica y bajos niveles de inversión social per cápita—se suman causas coyunturales, tales como las catástrofes ambientales y, desde 2008, la crisis económica internacional.  Esta crisis ha tenido varios impactos en los países del SICA:

a. El alza en los precios de los alimentos ha sumido a cientos de miles de personas en la pobreza;

b. El deterioro económico en las sociedades receptoras de migración ha producido el retorno de migrantes y la disminución en las remesas familiares, que en algunos casos suplían las debilidades de las redes de protección social;

c. En las sociedades emisoras de migración, la falta de condiciones laborales dignas y la pérdida de puestos de trabajo han reducido el acceso a la protección social formal;

d. La reducción de recursos públicos y la disminución en ciertas formas de cooperación internacional han producido una contracción en la inversión social.

5. La exclusión social impulsa a las personas a buscar un mejor porvenir fuera de sus lugares de origen.  Las redes de protección social debidamente institucionalizadas son una herramienta fundamental en el esfuerzo por mejorar las condiciones de vida de la población.  Entre otros, programas como los de atención de salud y nutrición a madres e infantes, de desarrollo integral temprano, de alimentación escolar, de apoyo a la pequeña agricultura y de transferencias condicionadas, en efectivo y especie, pueden contribuir a prevenir la desnutrición y la pobreza.

6. La migración del campo a las áreas metropolitanas—un proceso demográfico masivo que se remonta varias décadas atrás—es un fenómeno característico de la región, parcialmente atribuible al hambre y la pobreza predominantes en muchas zonas rurales.  En las áreas urbanas, la ausencia de oportunidades condena a muchos migrantes internos a la marginalidad y los expone a la violencia y la inseguridad, llevándolos, en muchos casos, a optar por la migración irregular como medio para superar las dificultades.

7. Las malas condiciones sociales y la falta de oportunidades golpean particularmente a los jóvenes, quienes muchas veces carecen de incentivos para permanecer en sus países de origen.  El aumento de la violencia, sobre todo en el Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras), también constituye un factor detrás de la emigración de los jóvenes.  Dicha emigración, unida al envejecimiento de la población como resultado de la transición demográfica, tiene implicaciones importantes para el desarrollo de la región, particularmente en relación con la productividad, la focalización de las redes de protección social y el pago de las cargas sociales.

8. Cada vez hay más mujeres que emigran solas y se convierten en proveedoras principales para sus hogares que quedan atrás.  Los motivos para emigrar son más que económicos, incluyendo, en algunas ocasiones, la aspiración a una vida más autónoma y exenta de violencia de género.  La migración de las madres y padres acentúa los problemas de desintegración familiar y coloca en muchos jóvenes y adultos mayores la responsabilidad del cuidado y educación de las hijas e hijos de padres migrantes.

9. La falta de información más precisa sobre los movimientos migratorios limita las posibilidades de análisis de la problemática, sobre todo de la migración irregular y dificulta el mejoramiento e institucionalización de las redes de protección social en los países del SICA.

Recomendaciones

1. Una mejor recopilación de datos y una mayor sistematización de la información migratoria pueden ayudar a entender el fenómeno de la migración, particularmente la migración irregular, en toda su complejidad.  A su vez, la información cuantitativa y cualitativa sobre las condiciones sociales de los países del SICA es un instrumento esencial para el mejoramiento de la calidad y cobertura de las políticas sociales, en especial de los sistemas de protección social.

2. Tanto para fortalecer las capacidades de los países para enfrentar eventuales crisis internas y externas, como para acelerar los procesos de erradicación del hambre y la pobreza, es fundamental que los países del SICA incrementen sus niveles de inversión social y la hagan más eficiente.  A tales efectos, es conveniente elevar la calidad de las políticas sociales, sobre todo en cuanto a:

a. La actualización de su marco conceptual, para que no sólo atiendan los fenómenos del hambre y la pobreza sino también los de la exclusión y la vulnerabilidad social;

b. La estrategia de intervención de dicha política, basada en la gestión integrada y articulada de programas y entidades; y

c. La capacidad operativa de las entidades responsables de ejecutar dichas políticas sociales.

3. Con el propósito de elevar la calidad de vida y mitigar la migración irregular en los países del SICA, es conveniente que los Gobiernos se esmeren en universalizar la cobertura de los programas de protección social, mejorando su focalización y garantizando sus recursos, su fundamento legal y su autonomía, a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).  A solicitud de los Gobiernos Nacionales, la Organización de las Naciones Unidas y sus agencias especializadas pueden contribuir a fortalecer dichos programas.

4. Los programas de fortalecimiento de la agricultura y de financiamiento a la pequeña producción agrícola son fundamentales para el desarrollo de mercados locales y su vinculación con mercados nacionales.  Las políticas de apoyo a las poblaciones en condiciones de exclusión social constituyen otro medio idóneo para mejorar la calidad de vida en los países del SICA, especialmente en las sociedades de menor ingreso y alta migración.

5. Además de incorporar la dimensión relacionada con la seguridad pública, las políticas estatales dirigidas a atender la migración irregular deben tomar en cuenta los derechos humanos de los migrantes.  En los países de emigración significativa, es fundamental considerar aspectos como el empleo y la provisión de servicios sociales, a fin de crear condiciones para evitar que la población emigre en busca de mejores condiciones.

6. El debate sobre la migración debe adoptar un enfoque de género, ya que las mujeres constituyen la mitad de la población migrante.  En el análisis de los patrones migratorios y en la búsqueda de respuestas efectivas a la migración irregular, es necesario incorporar también un enfoque en la juventud.

7. El fortalecimiento del Sistema de la Integración Social Centroamericana (SISCA) contribuirá a una mejor gestión de las políticas sociales para reducir el hambre y la pobreza.  Es fundamental el apoyo del SISCA a los procesos nacionales encaminados en esa dirección, especialmente a través del mejoramiento de las capacidades técnicas y de gestión de los programas sociales.

8. Con el propósito de atender el fenómeno desde sus orígenes, es conveniente que la reforma migratoria en Estados Unidos proponga medidas de regularización de los migrantes no autorizados.  En este sentido, sería muy oportuno descriminalizar la migración no autorizada.  Además, es importante considerar, dentro del marco reformatorio, un aumento en la ayuda humanitaria y para el desarrollo a los países del SICA.  Conviene crear nuevos espacios para el diálogo entre Estados Unidos y los países de la región e impulsar la cooperación internacional para atender el problema migratorio desde la óptica tanto de los países emisores como de las sociedades receptoras de flujos migratorios.

9. Es oportuno dar seguimiento a la problemática de la migración desde una perspectiva de derechos, con especial énfasis en el Derecho a la Alimentación, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.  Esta no es la única perspectiva que atañe a la migración irregular, pero debe ser tomada en cuenta a la hora de elaborar políticas públicas coherentes y efectivas que atiendan este fenómeno.  Las acciones de seguimiento deben incluir la elaboración de propuestas específicas de apoyo a los sistemas de protección social y fortalecimiento de la pequeña producción agrícola, diseñadas bajo la dirección de los Gobiernos, con insumos de la sociedad civil, el sector privado y los organismos públicos internacionales.  El objetivo es asegurar la atención más integral posible a la dinámica migratoria, a fin reducir los factores que propician la migración irregular y sus impactos negativos, y potenciar el desarrollo de los países del SICA.

10. Se hace un llamado a continuar el debate con enfoques más específicos para integrar a un mayor número de actores públicos, privados e internacionales en la deliberación y definición de acciones, con el objetivo de definir una agenda de trabajo más concreta.  El sector privado puede incorporarse al debate desde el punto de vista de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).  La armonización y homologación de la normativa legal vigente en materia migratoria en los países de la región es, también, un objetivo deseable.

11. Con el propósito de contribuir a una mejor comprensión del complejo fenómeno de la migración, los trabajos presentados en la conferencia sobre “Hambre, pobreza y migración en los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)” deben ser compilados, publicados y diseminados a los sectores que participan en la toma de decisiones migratorias.