Un huerto escolar beneficia a una comunidad de la Amazonía boliviana

Publicado el 26 Agosto 2011

En el huerto se produce lechuga, tomate, repollo, cebolla, calabacín y pepino. El municipio de Riberalta provee la merienda escolar y los alimentos del huerto complementan la dieta con alimentos frescos y nutritivos. (WFP/Ximena Loza)

Cuando uno imagina Bolivia, visualiza por lo general el altiplano, gélido y árido. Sin embargo, más del 50% de su territorio se encuentra en áreas tropicales, como la Amazonía. Hasta allí llegó el PMA con el proyecto Food Facility, financiado por la Unión Europea, para mejorar los hábitos de alimentación de niños y niñas en edad escolar.

Y es que, a pesar de que se trata de un área extensamente verde y de exuberante vegetación, la mayoría de los campesinos son agricultores, no horticultores, y producen yuca, arroz y plátano, principalmente. Las verduras llegan hasta esos mercados desde otras latitudes del país y, por tanto, son costosas.

En la escuela multigrado San Francisco, de la comunidad del mismo nombre, en el municipio de Riberalta en el departamento del Beni, el PMA ha instalado un huerto escolar con apoyo de los padres y madres de familia de los 22 escolares. La maestra y la junta escolar pusieron especial empeño en la construcción y luego producción del huerto, concientes de que a la niñez del lugar le hace falta consumir mayor cantidad de vitaminas y minerales.

En el huerto se produce tomate, lechuga, repollo, cebolla, calabacín y pepino. El municipio de Riberalta provee la merienda escolar en su jurisdicción, con sus propios recursos, y los alimentos del huerto complementan la dieta con alimentos frescos y nutritivos.

Los beneficios del huerto

Juana Cartagena, maestra de la escuela considera que el huerto es un gran beneficio para toda la comunidad: “El huerto nos beneficia a todos, tanto a los alumnos, como también a los padres y a toda la comunidad. Cuando nos toca preparar un plato de fondo para la merienda escolar, unas dos a tres veces a la semana, preparamos ensaladas y así los alumnos consumen vitaminas y minerales que, de otro modo, no lo podrían hacer, pues aquí las verduras son muy caras. Los niños se meten al huerto a cosechar, así también van aprendiendo que en esta tierra se puede cultivar otros alimentos”.

En opinión de las madres de familia, gracias al huerto se está mejorando los hábitos de alimentación en la comunidad, pues ahora acompañan el arroz, la yuca y el banano con lechugas, tomates y pepinos, entre otras verduras.

Bagni Ayala, madre de tres niños que asisten a la escuela San Francisco, se muestra contenta con el huerto: “Estamos aprendiendo a ser horticultores en esta zona y eso nos alegra, porque somos originariamente agricultores. Lo que no se consume en la escuela, porque rinde harto el huerto, nos repartimos entre las 15 familias para comer en casa también. Es bueno que consumamos verduras, sobre todos los niños para que tengan más inteligencia y para que puedan seguir estudiando”.

Mejorías con el proyecto Food Facility

Limber Walima Lozano, presidente de la comunidad San Francisco, cuenta que en verano el huerto floreció completamente, pero que en esta época de invierno, cuando no llueve, hace falta más agua.

“Por eso estamos gestionando la construcción de un pozo. Es el primer año que hemos intentado con el huerto y nos está resultando. Desde hace dos meses no está lloviendo. Estamos entrando a la época de sequía y después será peor. El sistema de riego para nuestro huerto es urgente, porque ahora los niños traen el agua desde allá abajo y se cansan”.

A través del proyecto Food Facility, el PMA implementará sistemas de riego en los huertos escolares para que aún en épocas de sequía éstos puedan seguir produciendo.

ACERCA DEL AUTOR

Ximena Loza

Oficial de Información Pública

Ximena Loza ha sido Oficial de Información Pública del PMA en América del Sur desde el 2000. Posee una maestría en género y desarrollo.