#ShareHumanity: La Historia de Murielle

Publicado el 18 Agosto 2016

Murielle Bonostro en Haití. Foto: WFP

Murielle no puede olvidar al niño en Haití, cuya vida hizo un cambio debido los alimentos nutritivos. Con motivo del Día Mundial Humanitario el 19 de agosto, los miembros del equipo del Programa Mundial de Alimentos comparten sus historias sobre el trabajo en sus propios países para ayudar a terminar con el hambre. El séptimo de la serie, esta es la historia de Murielle desde Haití.

Nací y crecí en la capital haitiana de Puerto Príncipe. Yo era la más joven de una familia de cuatro mujeres. Todas mis hermanas eran enfermeras y nunca dejaron de contarme acerca de su trabajo a medida que fui creciendo. Entonces, me dije a mi misma que yo también quería hacer algo para mejorar la vida de las personas necesitadas. Me uní a WFP a finales del 2012, tras haber aplicado a una vacante en el programa de nutrición que se lanzó después del gran terremoto del 2010.

Baie d’Oranges, una región remota en las montañas que se encuentra privada de alimentos, agua y servicios más básicos, fue impactada por una serie de huracanes que destruyeron granjas y cultivos, por lo cual la malnutrición se incrementó notablemente. En una evaluación clínica, me llamó la atención un niño frágil y decaído en los brazos de su madre. Su nombre era Youvens. Apenas tenía dos años de edad, era muy delgado y carecía inclusive de esa chispa de vida. Mi corazón se llenó de angustia: ¿cómo era posible que en el siglo XXI un niño pudiera sufrir de este tipo de malnutrición aguda? Youvens fue medido y su madre recibió comida nutritiva especial que lo ayudaría a recuperarse.

                                            Una niña come una comida escolar proporcionada por el PMA  meses después del terremoto en Haití en el 2010. Foto: WFP/ Rein Skullerud

Un mes después volví a ver a Youvens y el cambio era espectacular. Había ganado peso y estaba sonriendo mientras jugaba con otros niños. Su madre me dijo que gracias a la ración de comida mensual – la cual costaba menos de US$10 – él era un niño totalmente diferente. Me detuve un momento, perdida en mis pensamientos, y me pregunté: ¿qué habría sido de Youvens si no le hubiéramos brindado esta comida? ¿Habría muerto? Ahora, ¿podrá convertirse en uno de los futuros líderes de Haití?

Haber sido testigo personalmente del cambio en la vida de una persona tras haber recibido asistencia… creo que no hay mayor recompensa al trabajo de uno. Me da satisfacción la labor bien hecha. #ShareHumanity