Paraguay: llega cuarta entrega de alimentos a El Estribo

Publicado el 29 Noviembre 2012

Carmela y Palacio, junto a miembros de su familia, esperan con ansias la cuarta entrega de alimentos del PMA por emergencias en la comunidad El Estribo, en el chaco paraguayo. (Copyright: WFP/Julio Verdun)

Para Carmela Roa y su familia, los alimentos del PMA significaron volver a la vida después de las inundaciones en el chaco paraguayo. Los alimentos llegaron en el momento preciso, cuando todas sus reservas se habían desvanecido con el agua. Los alimentos les dieron fuerzas para sobrevivir y, ahora, vitalidad para continuar la etapa de recuperación.

“Ore salva koava viveres”, así empieza su relato en lengua guaraní doña Carmela Roa, mujer indígena de 48 años, vecina de la aldea de 2 Palmas, una comunidad de El Estribo. El énfasis de Carmela está en la palabra alimentos porque “llegaron justo cuando no teníamos nada para comer. Ésta es la cuarta vez que recibimos alimentos del PMA. Antes no teníamos qué comer, ahora ya comemos dos veces al día. Cuidamos mucho el alimento porque nos da fuerzas para trabajar y tratar de recuperarnos, devolvernos la vida”, prosigue.

Carmela vive con su esposo Palacio, de 57 años, y con sus tres hijos, además de la esposa de su hijo mayor y de su nieto de apenas un año de edad. En total, son siete las personas que habitan la choza indígena de una sola habitación.

Palacio, también en guaraní, comenta que durante las inundaciones perdieron todo y permanecieron aislados durante cuatro meses. “Hace no mucho que se habilitó el camino de ingreso. El apoyo con alimentos nos está permitiendo subsistir durante estos meses difíciles” apunta. Dice que los alimentos les dieron las fuerzas para poder sembrar. En sus predios familiares plantaron yuca, zapallo y una cuarta hectárea de sésamo. Palacio espera poder cosechar recién en el mes de febrero del año entrante. En sus planes está vender el sésamo y así generar un ingreso, mientras la yuca y el zapallo serán dispuestos para la subsistencia familiar.

Un gran reto hacia adelante

La impresión general de la comunidad es que los tiempos más difíciles quedaron atrás y que, de a poco, las familias afectadas por las inundaciones en el Chaco paraguayo empiezan a recuperarse. El gran reto, coinciden todos, está hacia adelante: revertir la vulnerabilidad de estas comunidades indígenas. Sin embargo, es evidente que aún hace falta continuar con la asistencia humanitaria por lo menos hasta la próxima cosecha.

Allí, donde sea que se observe en las comunidades indígenas asistidas por el PMA, la misma ecuación se repite: pérdida de fuentes de alimentación, bajos ingresos, altos niveles de pobreza, inseguridad alimentaria y hacinamiento. Para los líderes comunales, el desafío es muy claro: impulsar acciones de recuperación para, ojalá pronto, erradicar la pobreza crónica de esas comunidades.
 

ACERCA DEL AUTOR

Julio Verdún

Monitor de Campo

Julio es Monitor de Campo de PMA en Bolivia desde 2001. Trabajó para el Gobierno de Bolivia desde 1994 en proyectos que tenían como contraparte al PMA. Julio se encuentra hoy en misión en Paraguay.