Pachacutec: Una historia de sabor, cariño y fe

Publicado el 12 Julio 2010

Luz Llanto abrazada a sus hijos en el porche de sus casa en Pachacutec, municipio de Ventanilla. Luz es beneficiaria del proyecto del PMA y participe de la realización de algunas recetas del libro de cocina RECETARIO, para luchar en contra de la anemia.

LIMA - Hay que recorrer un largo camino de tierra y atisbar a lo lejos las pequeñas casitas de techos oscurecidas por el sol, para saber que se está en Nuevo Pachacutec, en el distrito de Ventanilla.

En el 2004 el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social del Perú (MIMDES) y la ONG Alternativa, empezaron a desarrollar un proyecto, para disminuir los niveles de anemia presentes en la zona que rayaban en un altísimo porcentaje de un 70%, entre los niños de meses a 2 años de edad. Ya para el 2007 los números habían bajado a un 18% en la población, haciendo ver que el recorrido del trabajo había dado sus frutos.
 

 

Pero se tenía que seguir en la carrera. El 1 de julio de este año, en el nuevo complejo de las Naciones Unidas, fue publicado el libro de cocina Recetario, que es el resultado de la integración de las mujeres de la comunidad para el logro de un cambio notorio sobre el tema de la malnutrición. Este proyecto, que llevaba años en marcha, no solo fue diseñado para acabar con un mal puntualizado, sino que iba de la mano con un proceso educativo hacia las madres y mujeres en gestación sobre el cuido de sus hijos, y también sobre los alimentos de alto impacto nutricional como lo son la “sangrecita” (sangre de pollo), la quinua y el kiwicha.
 

El PMA apoyó la creación de esta herramienta para crear conciencia entre la población acerca de la necesidad de erradicar las deficiencias de hierro (anemia), que afectan a aproximadamente el 50% de los niños menores de 5 años en el Perú –una proporción similar en otros países de América Latina y el Caribe. A la anemia se le conoce también como “hambre oculta” ya que sus efectos no son visibles a simple vista.
 

Sumando logros, cubriendo metas
Las recetas contenidas en la publicación fueron creadas por el grupo de mujeres que participaron del “Proyecto educativo nutricional en prevención de la anemia y desnutrición en niños menores de cinco años”. Este Proyecto que tuvo vida desde el año 2004 al 2007, siguió dando frutos, para los años venideros y activamente en este proyecto, 2009- 2010 participaron, reconocidos  chefs  Peruanos Pedro Miguel Schiaffino y Rafael Osterling, en conjunto con Le Cordon Bleu. “Esto ha sido un trabajo de paciencia. Es la primera vez  que se hace un recetario con sangrecita, pues era un recurso que era descartado. Pero hoy día se le volvió a dar valor, además, que esto no es nada nuevo, es una costumbre del Perú de comer el –relleno-, es decir, ¡sangrecita!”, dice Schiaffino.
 

Como bien lo dijo Beatriz Yermenos, Representante del PMA, en el discurso de presentación del libro, que el recetario es “una vía simpática y amorosa para que las empresas del sector privado, comprometidas con los procesos de cambios sociales a favor de los más desfavorecidos –como por ejemplo los bancos, las cadenas de supermercados y los medios de comunicación—se asocien estratégicamente con el gobierno, a través del PMA, en la diseminación y manejo efectivo de este libro de cocina”.
 

Pero siempre hay que ver más allá, y reflexionar en el poder de impacto que tienen los proyectos como las del recetario, de mover masas que están conectadas y sensibles con lo que sucede a su alrededor y le afectan las personas de su país y que también quieren un bien, ya, más universal.
 

Historias que contar
Al momento de entrevistar a Pedro Miguel se le pidió que contara  una historia que lo haya marcado durante su participación en el proyecto, no fue fácil pero finalmente dijo que, “es difícil escoger solo una historia. Ver que estas madres toman el liderazgo de hacer el recetario e involucrar a las demás mujeres de la comunidad, es algo que valoro muchísimo. Vale la pena destacar y apoyar a este proyecto, que yo considero como algo bonito, es por ello que me coloco como parte del mismo. Mi idea es avalar el proyecto para crear conciencia para que de alguna manera le llegue a la población los conocimientos sobre nutrición…todo está conectado, primero hay que empezar por alimentar y luego se puede pasar al proceso de la educación. Una persona que no esté bien alimentada no puede pasar al asunto de aprender, y sacarle provecho”.

 

El PMA no solo hace presencia y el esfuerzo de ser los primeros cuando hay que ayudar, sino que también en cada proyecto que logra, en cada persona que ayuda deja claro un mensaje de amor al trabajo y fe en un mejor mañana. Liz Llanto, beneficiaria proyecto Educativo Nutricional Pachacutec, comenta emocionada: “no es por nada pero las mujeres  de Pachacutec somos muy habilidosas, para crear diferentes formas de preparar  la “sangrecita de pollo”, para nuestros niños, desde varios años hemos estado con el PMA y Alternativa participando  en concursos  de recetas y pasacalles, estamos muy orgullosas y contentas “.

 

                                                                                                                                                                                        ALC