Níger: pastores buscan cómo sobrevivir a la sequía

Publicado el 05 Agosto 2010

La prolongada sequía en Níger está causando grandes estragos. El hambre y la sed han diezmado el ganado de la región y han empujado a muchos pastores al borde de la indigencia. Copyright: PMA/Francesco Manetti

Los restos de vacas, ovejas y camellos que cubren los campos en la región de pastoreo de Diffa, son una clara evidencia de las secuelas que ha dejado la sequía en esta región, una de las más golpeadas por este fenómeno. El PMA planea alimentar este año a unas ocho millones de personas debido a la disminución de los rebaños y al aumento en el precio de los alimentos.

Diffa -  A sólo un par de kilómetros a las afueras de la ciudad de Diffa y de camino al campo, comienza la interminable hilera cadáveres de animales, en su mayoría vacas y ovejas. Por aquí un cadáver, por allá un grupo de tres y un poco más allá se avista un grupo de cuatro. El hedor en el ambiente es insoportable.

Los pastores de Diffa estiman que han perdido más de la mitad de sus ganados, que la sequía de este año no sólo es peor que la del 2005, sino la peor de la que se tenga memoria. "De todos los animales, los camellos y los burros son los más resistentes, pero cuando éstos comienzan a morir es una señal de la gravedad la situación", dijo Hassan Aldouido, coordinador de la Asociación para la Re-Activación de Pastoreo en Níger.

Capeando la sequía
Haji Adamou Haroun solía ser un hombre rico, con cientos de diferentes tipos de ganado. Ahora sólo tiene alrededor de 40 cabras. "Yo tenía 200 cabezas de ganado, pero todas perecieron a excepción de una", dice, señalando a una vaca raquítica que está echada. "Como pueden ver, esta está punto de morir también".

Su única manera de mantener a su familia es de emprender el viaje de tres días a la ciudad en el mercado Gouderan, con el fin de vender una o dos de sus cabras a cambio de un cuenco de mijo, el alimento de consumo local.

Sin embargo, los precios de los alimentos han aumentado drásticamente. Dari, una mujer de mediana edad que llega al mercado de Zormodo en la ciudad una vez por semana, dice que el precio del mijo se ha duplicado en los últimos cinco meses. "Una bolsa de 5 kg de mijo costaba 4,000 francos (alrededor de 8 dólares). Ahora cuesta más de 8,000 francos".

"El ayuno permanente"

Al igual que Haji Adamou, Dari no tiene otra forma de sobrevivir que haciendo el viaje al mercado cada semana para vender las pocas cabras que le quedan. Pero en el camino dos o tres mueren.

"Mis cinco hijos y yo sólo podemos darnos el lujo de comer una vez al día", dice Dari. "Podemos comer la cena o el almuerzo, pero no ambas. Es como si estuviéramos permanentemente en ayunas".

Dari, Adamou Haji y cientos y miles de agricultores y ganaderos de esta región están entre los ocho millones de personas que el PMA planea ayudar con alimentos hasta el final del año. Los programas de alimentación a gran escala en todo el país se focalizarán particularmente en los niños pequeños, quienes son los más vulnerables a la desnutrición.