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El Director del PMA en Sudán del Sur, Chris Nikoi, escucha a un grupo de desplazados que han buscado refugio temporal en Gumruk, a unos 180 kilómetros al noreste de la capital de Jonglei, Bor. (Copyright WFP/Amorcecille Almagro)
Gumruk / Pibor - "Hemos venido hasta aquí en busca de comida. Nuestra supervivencia dependerá de lo que recibamos de ustedes", dijo Akuer Allan, quien junto a su marido Koko, se ha unido a miles de personas que se refugiaron en el monte cuando sus pueblos fueron atacados durante la reciente oleada de violencia entre las comunidades del Estado Jonglei en Sur de Sudán.
"Caminamos durante dos días y dos noches. Los dos estamos viejos por lo que nos era difícil correr como lo hacían los más jóvenes", explicaba Allan después de llegar a Gumruk, donde la pareja recibió raciones alimentarias de emergencia del PMA.
Un viaje peligroso
El PMA ha estado proporcionando asistencia alimentaria de emergencia a decenas de miles de personas desplazadas en Jonglei, la mayoría de las cuales pasaron días difíciles en el monte buscando seguridad y ayuda.
Para apaciguar el hambre, Koko y Akuer comieron lalop, una fruta local que crece abundantemente en algunas zonas de Sudán del Sur.
"Somos muy afortunados, ya que estamos en la temporada del lalop y nos encontramos con varios árboles de lalop en el camino a Gumruk", agregó Koko, el esposo de Akuer, que también perdió todo su ganado.
La pareja ha venido desde Tanyang, un pueblo a unos 20 kilómetros de Gumruk.
Otra localidad que ha recibido a decenas de miles de personas desplazadas es Pibor, a unos 40 kilómetros al noreste de Gumruk.
"Perdí a uno de mis hijos"
Pibor es donde Labakal Kalahin, también conocida como Likanyi, se sentó pacientemente con sus cuatro hijas a que la llamara un voluntario de la Cruz Roja de Sudán del Sur, organización que asiste al PMA en la distribución de raciones de alimentos de emergencia suficientes para quince días.
"Los enemigos vinieron a atacarnos. No teníamos otra opción que huir. Caminamos durante siete días", explicó Likanyi mientras recordaba los agotadores días y noches que ella y sus hijas pasaron cuando su pueblo en Likuangole fue atacado.
"Perdí a uno de mis hijos. Ahora nos sentimos seguros aquí en Pibor", dijo.
Respuesta rápida
"Ahora que la gente está empezando a salir de la selva y se está ubicando en lugares en los que podemos llegar, estamos en una mejor posición para responder a sus necesidades", dijo el Representante del PMA en Sudán del Sur, Chris Nikoi, quien visitó Gumruk y Pibor y pudo ver a miles de desplazados que necesitan alimentos.
"Queremos responder a sus necesidades lo más rápido posible", dijo Nikoi.
Resulta difícil responder lo más rápido posible en un país como Sudán del Sur, donde existe un limitado acceso por carretera.
"Tenemos que recaudar US$5 millones para obtener helicópteros adicionales que serán utilizados en el transporte aéreo de más alimentos y otras ayudas humanitarias a zonas remotas que no son accesibles por carretera", explicó Nikoi.
A Nikoi le preocupa profundamente que el actual conflicto entre las comunidades de Jonglei restrinja el acceso humanitario a la región, mientras que al mismo tiempo, aumente considerablemente el número de personas que necesitan asistencia humanitaria.
Sudán del Sur es una de las operaciones más complejas del PMA. Este año el PMA se encuentra ampliando su respuesta para llegar a 2,7 millones de personas que padecen de inseguridad alimentaria y son víctimas de los conflictos. La agencia necesita US$252 millones para apoyar sus operaciones de asistencia alimentaria en el país más joven del mundo, pero aún falta recaudar US$162 millones.