La crisis en el Sahel, un año después

Publicado el 18 Febrero 2013

En el punto más dificil de la sequía del año pasado en la región africana del Sahel, el PMA y sus socios asistieron a más de cinco millones de personas al mes ubicados en ocho países con asistencia alimentaria y cupones para alimentos. (Copyright: WFP/Rein Skullerud)

La respuesta internacional a la sequía del año pasado en la región del Sahel de África occidental evitó una catástrofe humanitaria. Y es que a pesar de que las previsiones para el Sahel siguen siendo severas, los programas para ayudar a las comunidades a enfrentar mejor las sequías en el futuro están empezando a dar sus frutos, lo que significa un paso crucial hacia la seguridad alimentaria a largo plazo.

ROMA- Hace un año, los niveles de desnutrición y hambre aumentaban en la región del Sahel de África occidental debido a una sequía devastadora.

Era la tercera sequía en menos de una década, por lo que las familias y las comunidades ya se encontraban débiles. Ellos contaban con escasos recursos para enfrentar la crisis de hambre que estaba por venir.

Se sabía que una catástrofe se avecinaba y que un esfuerzo concertado era necesario para proteger la vida de aquellos pobres ubicados en la extensa región que va desde Mauritania en el Atlántico hasta la frontera oriental de Chad.

Dos enfoques como respuesta
 
1. Asistencia alimentaria inmediata

  • En Níger se llevó a cabo una distribución de alimentos dirigida a niños y madres lactantes en las zonas más afectadas.
  • Productos alimenticios especiales tales como "Plumpy Sup' fueron utilizados para proteger a los niños de la desnutrición. 

 

2. Construyendo resiliencia

  • En Burkina Faso los aldeanos recibieron alimentos del PMA para apoyarlos mientras trabajaban para prevenir la erosión del suelo y desertification.
  • En Chad los programas de "dinero por trabajo" apoyaron a las familias mientras trabajaban para que sus aldeas tuvieran una mejor seguridad alimentaria.

Reunión de emergencia

Una reunión de emergencia se llevó a cabo en la sede del PMA en Roma, a la cual asistieron los líderes de las agencias de la ONU, los gobiernos de los países afectados y los principales donantes.

En esta reunión se acordó un plan de acción que se enfocaría en: 1) garantizar a las personas más vulnerables comida y nutrición para superar la crisis; 2) ayudar a las comunidades propensas a la sequía a volverse más resistentes a crisis similares en el futuro.

Tras la reunión, una respuesta a gran escala se puso en marcha, proporcionando USD$ 1,2 mil millones de dólares para asistir a 8 millones de personas en el Sahel a lo largo de 2012. Se evitó una catástrofe humanitaria y hoy, un año después, el panorama es mejor. La temporada de cosecha acaba de comenzar y las perspectivas de las cosechas en general se ven favorables.

Pero la situación en el Sahel sigue siendo grave. En 2013, las operaciones de emergencia del PMA planean asistir a 5,5 millones de personas que continúan sintiendo los efectos de la sequía de alguna manera. En general, incluyendo otros proyectos destinados a aumentar la seguridad alimentaria de las familias pobres, un total de 9 millones de personas en el Sahel va a recibir asistencia alimentaria del PMA.

Construyendo resiliencia

Esta labor también ha comenzado a desarrollar la resiliencia en aquellas zonas donde la sequía es recurrente. Pero aún queda mucho por hacer, porque el riesgo de futuras crisis sigue siendo alta. Esto se debe a una combinación de pobreza y desnutrición, condiciones meteorológicas extremas, degradación ambiental, baja inversión en la agricultura, y vulnerabilidad a la volatilidad del mercado.

Para el 20 de febrero, estos mismos dirigentes que se reunieron hace un año en Roma nuevamente se reunirán en el PMA para evaluar la situación un año después. Ellos analizarán lo que se logró y discutirán cómo continuar fortaleciendo la resiliencia para romper el ciclo de la crisis.