Haití: Una clínica sigue haciendo la diferencia 3 años después del terremoto

Publicado el 25 Enero 2013

Rousselene Jean espera dejar el sitio que se convirtió en su hogar tres años atrás. Su bebé nació hace unos meses y ella lo amamanta. (Copyright: WFP/Stephanie Tremblay)
 

La asistencia nutricional proporcionada a personas que todavía luchan por reconstruir sus vidas tres años después del terremoto ayuda a madres a criar niños sanos.

PUERTO PRÍNCIPE—Tres años después del terremoto hay menos carpas, menos gente en el sitio del antiguo aeropuerto militar en Puerto Príncipe. Muchos han encontrado un techo que colocar sobre sus cabezas, pero miles todavía viven entre viejos aviones y helicópteros abandonados en lo que solía ser uno de los campos más grandes de Puerto Príncipe.

Rousselene Jean espera dejar el sitio que se convirtió en su hogar tres años atrás. Junto a su tía y a su bebé, Dawensly, ella comparte una choza hecha de tablas de madera que encontró, un poco de plywood, chapas de metal y cubierta con lonas viejas para protegerla de la lluvia. Dentro se encuentran unas piezas de ropa bien organizadas y una cama estrecha donde las dos mujeres y el bebé duermen acurrucados.

Es hora de almuerzo y el pequeño horno de carbón de Rousselene está sentado en la entrada de la casa. Sin embargo nadie cocina. Hoy no hay comida en casa de Rousselene. Para ganarse la vida ella lava la ropa a personas más afortunadas que ella. Ahora, dice, no puede encontrar más clientes. Ganar suficiente dinero para comprar comida y pagar por los gastos básicos es una lucha diaria. “Sin la ayuda que consigo sería muy difícil tener suficiente para comer”, dice Rousselene, refiriéndose a los suplementos nutricionales del PMA que ella ha estado recibiendo desde que se enteró que estaba embarazada.

Su bebé nació unos meses atrás y ella lo amamanta. El pequeño Dawensly es regordete y se ve sano. “Él está bien”, dice ella. Las enfermeras en el centro de salud localizado en medio del campo están de acuerdo. Rousselene es una regular aquí. Las gachas hechas de una mezcla de maíz y soya, azúcar y aceite que ella come todos los días siguen haciendo una gran diferencia.

“Nunca hubiera pensado que seguiría así 3 años después del terremoto”, dice Anne-Rose Saint-Preux, una de las encargadas del centro de salud administrado por FONDEFH, una organización local de salud apoyada por el PMA, UNICEF y otros. “Siempre está lleno”.

El centro de salud fue creado rápidamente después del terremoto para brindar servicios de salud básicos sin costo a miles de personas desplazadas. Tres años después, Saint-Preux nota que si la demanda se mantiene considerable, la gente viene desde más lejos para tener acceso a servicios de salud gratuitos.

Cuando ella piensa en lo que ha sido logrado desde el 2010, una de las primeras cosas que le viene a la mente es como ha mejorado el estado nutricional de los niños y las madres embarazadas y lactantes.

“Nos enfocamos en prevención y sensibilización”, dice. “Cuando vemos a una mujer desde el inicio de su embarazo, no la vemos regresar después con un niño malnutrido.”

Sylvania Nelson es una prueba viviente de que la sensibilización funciona. Ella está supuesta a dar a luz a su segundo hijo en unas pocas semanas y ha estado comiendo los suplementos nutricionales proporcionados por el PMA desde el inicio de su embarazo. Ella también es madre de Erika, una niña sana de tres años que recibe una pasta de maní fortificada, diseñada especialmente para prevenir la malnutrición.

Erika no sabe que su mamba (mantequilla de maní en criollo) la ayuda a crecer saludable, pero ella sabe que la caja color blanco con naranja es suya. Tan pronto como su madre sale del centro de salud, Erika escarba su caja de mamba de la bolsa repleta de productos del PMA y la mantiene cerca de su pecho, como un premio.

“La prevención ayuda mucho”, añade Anne-Rose Saint-Preux de FONDEFH.
Todos en la clínica conocen a Sylvania y a su hija, Erika. Su carpa está a solo unos metros y han sido regulares desde el comienzo. Ellas tienen muy poco, pero al menos tienen, acceso a los servicios que ayudan a los niños de Sylvania a crecer sanos.