"Es por la gente": reflexiones de un trabajador humanitario en Siria

Publicado el 22 Enero 2014

Rasmus Egendal es el Coordinador Regional Adjunto de Emergencias del PMA. Copyright: WFP/Dina Elkassaby

Rasmus Egendal es el Coordinador Regional Adjunto de Emergencias del PMA. En este artículo reflexiona sobre su ardua tarea y los valores que motivan su trabajo humanitario.

“Es por la gente”. Ese fue el legado que me dejó mi difunto abuelo Kai Hammerich, y es una filosofía que rige tanto mi vida laboral como personal y que intento inculcarle a mis hijos. Mi abuelo, quien es mi guía moral y la gran inspiración detrás de mi carrera como trabajador humanitario, fue un soñador atrevido, persistente y poco convencional, y fueron esas cualidades las que permitieron alcanzar lo que se propuso en vida. Se curtió siendo presidente de la Cruz Roja Danesa justo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo estaba enfrentando un gran desastre humanitario.

Lo más impactante de mi trabajo como Coordinador Regional Adjunto de Emergencias del PMA, es lo impredecible que puede llegar a ser los retos que enfrentamos a diario. Ya sea en mi oficina en Jordania o en un refugio en Siria, uno tiene que pensar y actuar rápido. Puedes planificar todas las posibles situaciones, pero en una emergencia tan dinámica como ésta te verás constantemente sorprendido y deberás responder sin dudarlo. Ninguna excusa es aceptable para una madre que es obligada a mandar a sus hijos a la cama con hambre.

En los años 50, mi abuelo fue enviado como comandante del barco-hospital danés Jutlandia, el cual fue la contribución de Dinamarca a la ONU, para atender a las fuerzas aliadas durante la Guerra de Corea. Su ética laboral estaba definida por siempre hacer lo correcto. Su trabajo siempre fue por la gente que sufría y por el bien de ellos. En más de una ocasión rompió las reglas para ayudar a civiles y no solo a soldados.

Como en la guerra coreana, son los civiles inocentes quienes sufren las consecuencias del conflicto en Siria. Mientras el conflicto persiste, el número de refugiados aumenta dramáticamente. ¡Más de 5,000 sirios huyen de casa a países vecinos cada día! El número de refugiados sobrepasa hoy en día  los dos millones, y el número desplazados supera los 6,5 millones. A raíz de la violencia, uno de cada tres sirios ha sido desplazado más de una vez desde que el conflicto comenzó hace dos años.

No podemos permitirnos quitar los ojos del impacto catastrófico que esta crisis tiene en cada individuo. Esta es la gente que ha sido forzada a arriesgar sus vidas a lo largo del Mar Mediterráneo, tratando de encontrar un santuario en Europa. Estas son personas obligadas a irse de sus tierras, las cuales no producirán más alimentos. Estas son familias con mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y niños pequeños que huyen de casa sin saber cuándo volverán a comer.

Es nuestro trabajo en el PMA asegurarnos de que todos los afectados tengan el alimento y la nutrición adecuada que necesitan. El ejemplo de mi abuelo hace eco en mí cuando los conflictos de acceso, los intensos combates y las negociaciones interrumpen nuestro trabajo en Siria. Cuando todo está mal en la política, él me recuerda que como humanitario debes enfocarte en la gente, respondiendo a sus necesidades sin importar lo que cueste.
De vez en cuando pienso en Farah, una madre que conocí en Siria, la cual había perdido su hogar, a su esposo y aparte había sido desplazada dos veces. Ella me dijo que su única prioridad ahora es alimentar a su hijo, y que dependía del PMA para lograrlo. Como padre, me imagino lo difícil que debe ser explicarle a mi hijo que no tengo nada para quitarle el hambre. Por esta razón, trabajo para civiles inocentes como Farah y su hijo. Mientras intento vivir siguiendo el ejemplo de mi abuelo, siendo un humanitario del cual puede estar orgulloso, también intento inculcar esos valores como ejemplo para mis hijas y mi hijo Kai, quien lleva el nombre de su bisabuelo.

En Siria, el PMA trabaja muy duro para desarrollar operaciones de emergencia que lleguen a cuatro millones de sirios en 2014. En países vecinos, asistimos a casi tres millones de personas. La operación en Siria ha sido la emergencia más grande y más compleja que el PMA maneja en el mundo.

La gente y los gobiernos han intervenido generosamente, permitiéndonos continuar con nuestro trabajo de proveer alimentos a millones de refugiados sirios y familias desplazadas. Noruega es uno de los países que se ha destacado en su apoyo a nuestro trabajo ayudándonos a ayudar a personas como Farah.

Mientras el sufrimiento continúe, el PMA también continuará dándole asistencia alimentaria a la gente atrapada en este conflicto. Hasta que no llegue una solución, acuérdense de la cruda realidad que sufre el pueblo de Siria. ¡No podemos defraudarlos!

Porque, como diría mi abuelo. “Es por la gente”.