Ecuador: vegetales producidos por mujeres complementan la alimentación escolar

Publicado el 11 Diciembre 2012

Beatriz Caces forma parte de una asociación de productoras que vende vegetales para complementar la alimentación escolar de la Municipalidad de Montúfar. (Copyright: WFP/Verónica Molina)

Nuestra Oficial de Información en Quito, Ecuador, Gabriela Malo, no tenía previsto que una llamada telefónica a Beatriz Caces, quien reside en San Pedro de Chitán de Queles, para conocer su historia sobre el impacto positivo que estaba teniendo en ella y otras mujeres la entrega de sus hortalizas para completar la alimentación escolar, establecería un vínculo entre ambas a pesar de los 200 kilómetros entre Quito y San Pedro de Chitán de Queles.

QUITO –Obtuve el teléfono de Beatriz Caces por intermedio de la Sub Oficina del PMA en Carchi. Cuando la llamé desde nuestra Oficina Nacional en Quito hace un tiempo, deseaba entrevistar a un participante de nuestros proyectos en el campo.

Beatriz me había dicho que vivía sola en una casa pequeña (sus parientes viven en los alrededores) en San Pedro de Chitán de Queles, en el cantón de Montúfar, que está a 200km al norte de Quito, cerca de la frontera norte ecuatoriana. Unos 1,200 colombianos cruzan la frontera cada mes buscando refugio en Ecuador debido a la violencia de su país. Toma unas cuatro horas llegar a Montúfar desde Quito debido a que la carretera serpentea por la cordillera andina.

La entrevista trataría sobre una forma innovadora de trabajar en la que el PMA y el gobierno local de Carchi contactan a las asociaciones de pequeños productores para que vendan vegetales y frutas para que complementen la alimentación escolar de niños ecuatorianos y colombianos que van a clase.
Cuando le pregunté si ella y su asociación de productores habían traído productos a alguna de las escuelas cercanas, Beatriz me comentó que se habían reunido con el gobierno municipal de Montúfar algunas semanas atrás, que estaban a la espera de indicaciones para entregar sus productos, pero no habían recibido llamada alguna.

Ante su respuesta, llamé a Verónica Molina, nuestra responsable de la Sub Oficina del PMA en Carchi, y a su vez el equipo PMA llamó a la Municipalidad de Montúfar. Ocurrió que la persona con la que Beatriz se había reunido, no se encontraba, pero la municipalidad prometió darle curso. Al día siguiente, la municipalidad llamó a Beatriz para solicitarle una reunión en la que le indicarían a qué escuelas su asociación debería llevar sus productos.

Hoy, Beatriz y las 13 miembros de la Asociación de Agricultores Chitán de Queles, en su mayoría mujeres de edad, entregan frutas y vegetales todos los lunes a la Escuela Primaria América (con 20 niños) y a la Escuela Primaria Gregorio Chamorro (con 78 niños). La Municipalidad de Montúfar proporciona el transporte y realiza los pagos cada dos semanas con fondos provenientes del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Las maestras, niños y padres de familia reciben capacitación en las escuelas sobre cómo diversificar las dietas y mejorar su seguridad alimentaria y nutricional. Los padres se turnan para preparar los alimentos escolares con productos frescos y con el arroz, harina de trigo, aceite, lentejas o porotos y atún de las raciones de alimentos del PMA.

El apoyo del PMA y la municipalidad de Montúfar en alimentación y diversificación de la dieta, elimina una preocupación a los refugiados colombianos y las comunidades ecuatorianas de acogida en la frontera norte. Esto es posible gracias a las contribuciones de los gobiernos de los Estados Unidos, Luxemburgo, Canadá y Brasil, y de compañías privadas como Yum! Brands (KFC), Pepsico y Trimarine.

Cuando esta mañana llamé a Beatriz para averiguar cómo iban las cosas, estaba muy contenta. “Con el dinero extra que estoy recibiendo puedo encementar el piso de mi casa, que es de tierra,” dijo ella. Al igual que ella, me sentí feliz. Sin haber dejado mi lugar de trabajo en Quito, Verónica, el gobierno local, el PMA y yo pudimos ayudar a Beatriz a mejorar su vida.

Beatriz me comentó que le gustaría conocerme en algún momento y le respondí que mi mayor anhelo era pasar más tiempo en el campo ya que tengo deseos de compartir con las personas a las que servimos. Me gustaría ver con mis ojos el verde de las montañas de los Andes, estar al lado de mis colegas en Carchi en su trabajo con los refugiados colombianos y las familias ecuatorianas vulnerables. Quiero vivir in situel efecto positivo de nuestro trabajo en la vida de los más necesitados.
 

ACERCA DEL AUTOR

Gabriela Malo

Oficial de Información Pública

Gabriela Malo, ecuatoriana, trabaja para el PMA desde 2011 para la Oficina del PMA en Ecuador. Su experiencia incluye varios años como comunicadora en UNICEF y freelance como editora.