Bolivia: Del huerto a la olla

Publicado el 23 Octubre 2013

Doña Demetria Sipe escoge las acelgas que cosehará para la ensalada del medio día. Copyright: WFP/Ximena Loza

Tres meses después de concluido el proyecto piloto implementado por el PMA en Bolivia en septiembre del 2012 bajo la modalidad de cupones por trabajo, huertos familiares y comunitarios siguen dando frutos.

Doña Demetria Sipe vive desde hace 19 años en la comunidad 2 de Agosto del municipio de San Julián en Santa Cruz. Oriunda de las tierras altas, su familia migró hasta esta localidad dentro de un programa de colonización de tierras bajas. Todavía conserva la vestimenta original de las mujeres de occidente y, contenta, muestra que su huerto, incluso una vez concluido el proyecto, continúa dando frutos y que ella los aprovecha todos los días, en todas sus comidas.

En compensación por la construcción de su huerto y por participar en talleres de educación nutricional en los que aprendió diversas preparaciones con los productos del huerto, doña Demetria recibió cupones por trabajo para canjearlos por alimentos. Con ellos, canjeó productos que, por su alto costo, antes no podía comprar. Entre ellos, el rey es la quinua. Recuerda que en su natal departamento de Oruro, cuando pequeña, la quinua constituía la base de la alimentación de su familia, pues allí es donde se la produce, pero cuando migraron a su actual lugar de residencia, ese producto no sólo era escaso en el comercio, sino muy costoso. "Gracias a los cupones he tenido la oportunidad de canjear quinua para que mis hijos también conozcan este alimento tan bueno. Con los productos que he canjeado, más las verduras de mi huerto, yo y mi familia ahora nos alimentamos mejor", asegura doña Demetria.

Los beneficios del huerto

De igual modo, Martha Carrasco, presidenta de la asociación de mujeres de la comunidad 2 de Agosto, relata que aún cuando el proyecto ha concluido, las mujeres de la comunidad siguen haciendo producir sus huertos porque valoran su utilidad y las oportunidades que éstos les brindan: alimentación variada, ingresos adicionales por la venta de excedentes, y ahorro familiar. Además, doña Martha dice que los recursos propios de los que ahora disponen las mujeres pueden destinarlos a salud, educación y vestimenta, rubros que antes quedaban sin cubrir.

Huertos comunales: Juntos podemos más

Los huertos comunales también siguen produciendo. Las mujeres y algunos hombres se organizan en la semana para, juntos, dedicarles algunas horas de trabajo al huerto. Aseguran que, como no todos producen lo mismo, intercambian productos del huerto para balancear el consumo de verduras y hortalizas. "Juntos podemos más", dice doña Emiliana Sánchez de la comunidad El Carmen, donde existe un huerto comunal. "Así todos producimos y nos ayudamos, intercambiamos verduras entre nosotras para mejorar la alimentación de nuestros hijos. Todo lo que producimos aquí va directo del huerto a la olla", asevera doña Emilia a tiempo de afirmar  que todas tienen la firme intención de continuar produciendo en los huertos "porque ese conocimiento ganado nunca lo dejaremos escapar".

Con el proyecto piloto que utilizó la modalidad de cupones por trabajo, en el transcurso de algo más de ocho meses se construyeron un total de 300 huertos familiares y comunales en 12 comunidades del municipio de San Julián. Además, el PMA apoyó la construcción de 1,375 metros lineales de salchichones defensivos en la rivera del Rio Grande y la forestación de casi 57 hectáreas de terreno para proteger los terrenos vulnerables a la inundación.  El proyecto piloto contó con la financiación de la Cooperación Suiza para el Desarrollo (COSUDE) y con el apoyo de la unidad de Seguridad Alimentaria y Atención de Desastres (SAAD) del Gobierno Departamental Autónomo de Santa Cruz.


 

 

ACERCA DEL AUTOR

Ximena Loza

Oficial de Información Pública

Ximena Loza ha sido Oficial de Información Pública del PMA en América del Sur desde el 2000. Posee una maestría en género y desarrollo.