El Chaco paraguayo reverdece con el empeño de su gente

Publicado el 24 Septiembre 2013

Ángel Campuzano, de 13 años, construyó su huerto familiar y produce hortalizas en él para el consumo de toda su familia. Copyright: WFP/ Ximena Loza

Cuando el Río Pilcomayo desbordó hace más de un año, los habitantes de la comunidad San Agustín recuerdan haber visto su poblado anegarse en cuestión de horas. Todavía son visibles los rastros que dejó la inundación sobre la maltrecha carretera. Luego, cuando parecía que la naturaleza se aplacaba, recuerdan haber pasado una de las sequías más agudas, viendo cómo los pozos de agua se secaban casi por completo.

ASUNCIÓN.-  Fueron meses muy duros, que pusieron a prueba la capacidad de resiliencia de las comunidades del Chaco paraguayo. Y es que sus habitantes, lejos de claudicar, aportaron su esfuerzo y empeño a luchar contra las severas condiciones de esta árida región. Así lo demuestra Ángel Campuzano, un adolescente guaraní que, con tan solo 13 años, logró construir un huerto familiar que abastece de verduras y hortalizas a su pequeña familia: su madre y sus hermanas menores, de 8 y 5 años de edad.

En guaraní, Ángel asegura que con la producción de su huerto, donde cultiva repollo, cebolla, lechuga, acelga, perejil y zanahoria, él y su familia han aprendido a comer hortalizas en casa, alimentos que antes ni siquiera conocían.  Hoy está feliz de ganarle terreno a la aridez de la tierra donde le tocó nacer, pues con su esfuerzo considera haber logrado un tesoro. Mientras riega sus hortalizas, comenta que el clima se ha vuelto muy agresivo en el Chaco.

Hace tan solo dos semanas, de pronto cayó una helada sobre la comunidad San Agustín, que amenazó con quemar su huerto. En una zona donde los 40 grados son habituales durante todo el año, las familias soportaron temperaturas bajo cero por algunos días. Ángel y sus hermanas cubrieron las hortalizas del huerto con bolsas para que no murieran y así evitar que, con ellas, también se disipara el esfuerzo de Ángel.

Muchas manos para el Chaco
Por la construcción del huerto, y por su participación y la de su madre en actividades de capacitación, Ángel recibió alimentos para mitigar la escasez ocasionada en su comunidad, primero por inundaciones y luego por sequía. Así es que el PMA y la Cruz Roja Paraguaya, en coordinación con la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) del Paraguay, le dieron una mano al Chaco e iniciaron trabajos de rehabilitación y capacitación para asegurar la alimentación y nutrición de estas familias.
Como la familia de Ángel, otras 2.600 familias indígenas en el Chaco paraguayo participan actualmente de proyectos que, bajo las modalidades de "alimentos por activos" y "alimentos por capacitación" están logrando rehabilitar sus medios de vida, básicamente la agricultura de subsistencia, complementándola con la construcción y producción de hortalizas en huertos. Además, las familias reciben entrenamiento en educación nutricional y aprenden a realizar preparaciones con vegetales para mejorar sus hábitos de alimentación. Esas familias se encuentran en los departamentos de Boquerón y Presidente Hayes, particularmente en los municipios de Mariscal Estigarribia, Filadelfia e Irala Fernández, cuyas autoridades fueron clave para la realización de las acciones.

Un oasis en medio del agreste Chaco
La comunidad San Agustín, de donde Ángel es oriundo, está situada a unos 535 km de la capital paraguaya, Asunción. Hasta allí llegó una comitiva conformada por personeros del PMA, representantes del Senado y la Cámara de Diputados del Paraguay, de las gobernaciones y municipios participantes, diplomáticos de Brasil, Francia, España, Argentina y Korea, así como del sector privado y de otras ONGs para monitorear las tareas de recuperación desarrolladas en el Chaco paraguayo luego de dos desastres naturales consecutivos.

Los visitantes no sólo observaron el florecimiento de la comunidad San Agustín a través de los huertos familiares, sino también degustaron las preparaciones que estas familias aprendieron a realizar para aportar vitaminas y minerales a su alimentación. Ensaladas frescas, tortillas de acelga y cebolla, además de jugos de perejil y zanahoria formaron parte de la oferta culinaria en San Agustín. La experiencia sensibilizó  a los visitantes sobre las muchas necesidades que afligen a las comunidades del Chaco.

Las acciones en el Chaco paraguayo contaron con recursos del PMA y con financiación del gobierno del Brasil a través de su Embajada en Asunción. Estas contribuciones hicieron posible la dotación de una canasta familiar de alimentos a familias chaqueñas, consistente en arroz, harina, sal y aceite, todos comprados localmente. Por su parte, la SEN cubrió los costos de transporte y de distribución de los alimentos.

 

ACERCA DEL AUTOR

Ximena Loza

Oficial de Información Pública

Ximena Loza ha sido Oficial de Información Pública del PMA en América del Sur desde el 2000. Posee una maestría en género y desarrollo.