Unión Europea: Construyendo Resiliencia en el Corredor Seco Centroamericano

Publicado el 15 Junio 2017
La sequía se agudizó con la llegada del fenómeno de El Niño. Foto © WFP/Nicaragua

Cuatro años de sequía y lluvias por debajo de la media en el Corredor Seco de Centroamérica han provocado pérdidas en la producción de alimentos y en los ingresos entre los agricultores de subsistencia y jornaleros en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

La deforestación, la erosión y las malas prácticas agrícolas están reduciendo la producción agrícola y aumentando la pobreza rural. La desmejora de la seguridad alimentaria, la reducción de los ingresos y la falta de oportunidades de empleo están empujando a la gente a migrar dentro y fuera del país buscando nuevas formas de sustento.
Los agricultores que dependen de las lluvias son los más vulnerables a la sequía y a los fenómenos meteorológicos extremos recurrentes, como el fenómeno de El Niño, que están perturbando el régimen de lluvias.

El contexto de la seguridad alimentaria

La principal temporada de crecimiento de los cultivos (mayo-agosto) es a menudo la época más difícil del año para las comunidades rurales: las familias tienen pocas posibilidades de recolectar y comprar alimentos suficientes. Se prevé que los recientes pronósticos de lluvias para mayo y junio serán inferiores a la media en algunas partes del Corredor Seco, en especial en algunas partes de Honduras y Nicaragua.
Las últimas evaluaciones de la seguridad alimentaria de emergencia del PMA en Centroamérica mostraron que alrededor de 1,8 millones de personas padecían una inseguridad alimentaria moderada a severa.

Los pronósticos no son prometedores
Dado el desempeño de la temporada de postrera (el segundo ciclo de cultivo que generalmente ocurre entre septiembre y febrero) y los pronósticos para la próxima temporada de primera (el primer y principal ciclo de cultivo que generalmente ocurre entre abril y septiembre), se espera que la situación se deteriore nuevamente, afectando la cosecha y la capacidad de resiliencia de los habitantes del Corredor Seco. La inseguridad alimentaria suele estar vinculada a la migración, y la población suele recurrir a mecanismos de supervivencia para enfrentar a las situaciones de emergencia, como la venta de tierras, lo que limitará aún más su capacidad de recuperación ante futuros eventos.

En Honduras, el gobierno ha expresado su preocupación por los pronósticos climáticos desfavorables, particularmente para las zonas del sur, y puede declarar el estado de emergencia fundamentado en el impacto estimado de la sequía, y pedir ayuda a la comunidad internacional. En Guatemala, el gobierno ha preparado un Plan Estacional del Hambre para ayudar a los municipios más afectados en el Corredor Seco. El gobierno ha pedido al PMA que proporcione asistencia alimentaria urgente.

 


Respuesta del Programa Mundial de Alimentos

Con el fin de construir resiliencia en el Corredor Seco centroamericano, el PMA fortalece medios de subsistencia creando y rehabilitando activos productivos, intesificando la producción en los hogares, diversificando las fuentes de ingreso, aumentando capital humano y garantizando redes de seguridad social a miles de familias.

Gracias al financiamiento de la Unión Europea, el Programa Mundial de Alimentos apoya a las poblaciones vulnerables del Corredor Seco de El Salvador, Guatemala y Honduras para adaptarse al impacto de la sequía a través de la creación de activos (como la construcción de acequias, pozos, siembra de plantas). En Nicaragua, el PMA apoya a las cooperativas de agricultores y el programa nacional de comidas escolares. Más de 70.000 personas son apoyadas a través de este proyecto regional.

 

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